Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 noviembre 2016 - 11:43 am
Categoría: General

David Barbero

-El estreno, estos días. de la obra teatral ‘Coordenadas’ de Olatz Gorrotxategi en el Teatro Arriaga ha constituido una sorpresa. Ha concentrado la atención de programadores interesados. Y ha llamado la atención de buscadores de segundas y terceras lecturas.
-Los responsables de este proyecto han tenido y tienen un especial interés en no dar sobre el contendido más que las claves imprescindibles. Así que sigamos su ejemplo para no romper la sorpresa y fomentar esa búsqueda de profundidades ocultas.
-Eso puede ser una pista.
-Atengámonos a lo que ellos dicen. ‘Es el recorrido de tres personajes anclados. Una búsqueda individual de la verdad a través de sus diferentes documentos personales que finalizará en el encuentro de la memoria colectiva’.
-Es preciso destacar el mérito en primer lugar de la jovencísima autora, Olatz Gorrotxategi. Ha sido descubierta dentro del programa de ‘Nuevas dramaturgias’.
-El espectáculo es un ejemplo de cómo todos los miembros del equipo trabajan en la misma dirección. Desde la peluquería, el maquillaje y el vestuario hasta el atrezo, la iluminación y la música.
-Lander Iglesias, el director, se ha reservado también la concepción del espacio escénico. Así ha controlado mejor el lugar al que deseaba llevar el espectáculo.
-Los tres intérpretes tiene una dura labor para encarnar las angustias y las aspiraciones de esos ‘personajes anclados’. Voy a citar en primer lugar a Natxo Montero, para aludir a su paso desde la danza al teatro de texto. Pero igual mérito tienen Olatz Ganboa y Aritza Rodríguez.
-No deberías dejar sin valorar en lo que se merece la labor de coordinación de Esther Velasco para lograr el resultado final.
-Lo dicho. Las ventajas de trabajar todos con el mismo objetivo. Para eso, son necesarias las ‘Coordenadas’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 19 noviembre 2016 - 11:06 am
Categoría: General

David Barbero

-Ayer estuve viendo, en el Teatro Serantes de Santurtzi, la obra ‘Tierra del fuego’, escrita por Mario Diament, adaptada por David Serrano, dirigida por Claudio Tolcachir e interpretada por un amplio elenco de actores capitaneados por Alicia Borrachero. Hay que advertir que, dentro de este elenco, figuran dos actores palestinos para dar más verosimilitud a la propuesta.
-Debo advertir antes que, hace unos días, había visto la representación de ‘La mirada del otro’ con una temática muy similar en el contenido. También es un encuentro entre una víctima de la violencia y el terrorista.
-Hay que reconocer, desde el principio, que esta representación de ‘Tierra del fuego’ se ha planteado con una notable seriedad y trabajo tanto en el contendido como en las formas.
-Ya el programa de mano advierte que el autor se ha tomado la preocupación de documentarse en profundidad sobre las relaciones entre Israel y palestina.
-Reconocerás que eso es lógico.
-Es lógico pero no siempre se hace. Y esa documentación se nota. Lo mismo que se nota el deseo de profundizar en las causas del conflicto y analizar las motivaciones emocionales de todos los implicados.
-En la construcción dramática, también se ha llevado a cabo un trabajo esforzado. Se ha indagado en la psicología y actitud de los distintos personajes. A cada uno de ellos, se le ha dotado de razones subjetivas para hacer lo que hicieron. Está muy lejos de plantear una batalla de buenos y malos.
-También se ha cuidado y mucho el tratamiento escénico. El juego de interpelaciones y conversaciones cruzadas es muy estimable. También hay cuidado en dar movimiento a todos los elementos de la escena. Tolcachir es un maestro en estas cuestiones.
-Es, en conjunto, una obra que proporciona una visión muy completa y poliédrica del drama humano y también del conflicto histórico de la violencia, el terrorismo, el enfrentamiento y la guerra entre estos dos pueblos.
-He hecho al principio una alusión a ‘La mirada del otro’. Se centra en el encuentro entre una víctima y un terrorista de ETA. Tiene un planteamiento distinto. Es mucho más austero, directo, inmediato. Quizá menos elaborado en el análisis histórico y en los movimientos escénicos. Pero va orientado a producir emociones directas y lo logra.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 13 noviembre 2016 - 12:36 pm
Categoría: General

David Barbero

-Fui ayer por la tarde hasta el Teatro Serantes de Santurtzi con el siguiente pensamiento. ‘A ver cómo funciona sobre el escenario una novela que ha tenido éxito entre los lectores como libro en papel’.
-Representaban ‘El pinto de batallas’. Es una adaptación o versión de la novela original del conocido y polémico escritor y académico Arturo Pérez Reverte. Es una obra muy personal de este autor. Él mismo es el protagonista. Y trata directamente sobre sus propias inquietudes.
-A favor, contaba que el director y responsable de la versión fuera Antonio Álamo. Un triunfador en lides literarias y escénicas.
-Aquí debe incluir una laguna mía. Antes de ir a la representación, había buscado datos sobre si la adaptación del texto al teatro había sido obra de Pérez Reverte. Había encontrado explicaciones contradictorias. Así que acudía con esa duda.
-Los actores, Alberto Jiménez y Jordi Rebellón, también se podían considerar valores favorables.
-A la salida del teatro, y también durante la representación, mi pensamiento era: ¿Por qué algo que ha triunfado en el libro no funciona en el escenario?
-Lo fui pensando durante bastante tiempo. Es una cuestión importante y útil para mí. Sin embargo, no llegué a conclusiones definitivas ni útiles. Sólo a meras suposiciones.
-Es de suponer, para mí, que se deba a que las claves literarias de una novela no sean las mismas que las de una obra teatral. Seguramente el texto sea demasiado narrativo, aunque esté dialogado. Es posible que le falte tensión dramática.
-Quizá era un planteamiento más de debate teórico o de auto reflexión que de confrontación emocional. Los actores se esforzaron en gritar algunos párrafos y decir otros en voz muy baja. Pero eso es sólo un truco.
-Hay que reconocer que es buena la idea de pintar de cara al público y que la pantalla esté detrás. Pero la aparición de los trazos y colores era también narrativa o informativa.
-En definitiva. No insistas. No descubriste la causa auténtica de que ese texto de novela no funcione en teatro.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 noviembre 2016 - 11:55 am
Categoría: General

David Barbero

-Ayer felicité al organizador del Festival contra la censura en Bilbao por haber incluido, en esta undécima adicción, la obra de teatro ‘la mirada del otro’. Me pareció un acierto.
-Había oído hablar de este proyecto encaminado a lograr el entendimiento, la comprensión, la convivencia y el respeto. Me había parecido un propósito muy digno de alabanza en el campo social y en el humano.
-Añado ahora mi positiva valoración en los aspectos teatrales. Acepto que las valoraciones son subjetivas. Pero a mi juicio, merece un sincero reconocimiento en el planteamiento escénico de la idea, en el tratamiento del texto, en la austera y eficaz dirección, en la concentrada y emotiva interpretación. Los aspectos técnicos también están cuidados.
-Así que mi felicitación a todos los participantes.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 noviembre 2016 - 11:21 am
Categoría: General

David Barbero

-Ayer por la tarde, había un ambiente especial en la sala teatral de la Hacería de Bilbao. Olía a expectación y entusiasmo. A pesar de que, en la calle, llovía.
-Hubo que poner varias filas de butacas más. El público había desbordado las expectativas de los organizadores.
-Se estrenaba la obra ‘Verano de cristal’, bajo la dirección de Richard Sahagún, sobre el texto que Tennessee Williams tituló ‘Repentinamente, el último verano’.
-El estreno corría a cargo de la compañía titular de la sala. Todavía joven. Había incluso la presentación de alguna joven actriz incorporada a última hora.
-El espectáculo fue seguido con un intenso interés. La inmediatez entre el público y los actores aumentaba la comunicación.
-En cuanto las luces se apagaron, los aplausos, y otras manifestaciones de aprobación, fueron largos, intensos y entusiastas.
-Inmediatamente, la proximidad del espacio propició las felicitaciones directas y los abrazos. El olor inicial de expectación y entusiasmo pasó a ser de satisfacción y bien ganado orgullo.
-Los actores y las actrices dejaron escapar las tensiones acumuladas y controladas. Combinaban el entusiasmo juvenil y la madurez que van adquiriendo. También se notaba la complicidad de una compañía estable y la sinceridad de un grupo amigo.
-Era el fruto de un trabajo serio y bien planificado. Era la recompensa al esfuerzo y al entusiasmo. Era el resultado de la labor cuidada en cada uno de los pasos establecidos y llevados a cabo con detalle. Era la consecuencia de la atención con que está siendo pulido el cristal.
-Sólo queda reiterar la felicitación y desear la continuidad, que parece asegurada.

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