Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 mayo 2021 - 10:38 pm
Categoría: General

David Barbero
-Comenzaré agradeciendo a quienes me habían recomendado que no se me ocurriera perder la extraordinaria antología del Kabaret yidis que el teatro Arriaga ha ofrecido esta tarde.
-Ha resultado una joya de calidad en todos los sentidos y con inmensos atractivos incluso para los no aficionados a ese género imprescindible del cabaret.
-Advirtamos que no se ha tratado de una representación cabaretera con todas las consecuencias. Ha adoptado el formato de concierto, protagonizado el cuartetoJerusalén, reconocido internacionalmente. Los cuatro componentes han hecho gala de su reconocida maestría. Las canciones han sido son interpretadas por la soprano israelí Hila Baggio, extraordinaria como cantante y muy expresiva como actriz. Tanto en los momentoscómicos como en los más emotivos. Tanto vocal como actoralmente. Incluyendo numerosos momentos de humor en los que han colaborado también los virtuosos instrumentistas.
-El recorrido cronológico se ha fijado en el periodo de entreguerrasmundiales de la primera mitad del siglo pasado. Ha mostrado la evidencia de que aquellos años veinte no fueron sólo locos y alegres. Había otras muchas emociones, situaciones, conflictos, miserias y también grandezas. Las canciones muestran la picaresca, el amor, la risa, la crítica, las protestas y las costumbres para superar las precariedades sobrevenidas.
–El recorridogeográfico nos ha llevado por las principales ciudades centroeuropeas, Varsovia, Praga y Viena. También ha dado un salto hasta América. Nos ha llevado al Hollywood naciente en aquellas décadas. Las referencias más concretas se han circunscrito a la situación de los judíos, sus guetos, sus residencias, sus problemas y sus aspiraciones. Pero también ha habido otras alusiones musicales y vocales.
-Tres compositores, también judíos, son losautores de las canciones y las melodías interpretadas.Los más clásicos son Schulhoff, que murió en un campo de concentración nazi, y E. W. Korngold, que pudo escapar a Norteamérica y siguió su carrera en la meca del cine. A ellos dos, se une el actual Leonid Desyatnikov, que aporta arreglos más modernos a sus canciones.
-Por los aplausos y las manifestaciones de aceptación de los asistentes, se puede asegurar queha resultado una gozosa experiencia musical y un deleite escénico aprovechar esta propuesta de Kabaret Yidis incluida en la programación del teatro municipal bilbaíno.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 30 abril 2021 - 11:00 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde he asistido, en el Palacio Euskalduna de Bilbao, al estreno de una comedia bien representada y con la novedad de incluir registros no habituales sobre el escenario. El título es ‘El dilema de jamón’.
-Así que comienzo reconociendo el mérito de sus dos protagonistas, Gurutze Beitia y Txemi Parra. Éste último es, además, quien firma el texto. En los cárteles del crédito, la dirección escénica no se atribuye a nadie, por lo que puede ser responsabilidad también de los protagonistas.
-Os pongo en antecedentes. Gurutze y Txemi llevan trabajando juntos en programas cómicos televisivos desde hace tiempo. Esa actividad les ha permitido una notable complicidad en ese tipo de humor. Han cogido experiencia en las maneras de provocar la hilaridad y las risas en el público televisivo. Asimismo tienen familiaridad con la construcción de tipos cómicos, hasta el punto de dominar los recursos más efectivos.
-Los dos, pero quizá Txemi más intensamente, tienen experiencia de escritura de guiones de lo que se llama, en la jerga televisiva, comedia de situación. Ha formado parte de equipos de creación de diversas series de ese estilo.
-Con estos antecedentes y complicidades, no puede sorprender a nadie su decisión de unirse en este proyecto de estrenar la comedia ‘El debate del Jamón’, escrita por él e interpretada por los dos.
-Con el ánimo de no descubrir el argumento de la obra, os presentaré sólo a los personajes que intervienen. Gurutze interpreta a la madre de un niño con nombre árabe. El personaje de Txemi es un judío convertido, cuyo hijo va al mismo centro escolar.
-De esa manera, queda hábilmente planteado un posible conflicto de religiones complicado por la intolerancia de las personas. También fija dos tipos poco habituales que dan mucho juego humorístico con sus ‘rarezas’. Los enfrentamientos suelen empezar por motivos pequeños que se van ampliando sin motivo aparente, pero con intencionalidad clara. En este caso, ese motivo viene aludido en el título de la obra con la palabra ‘jamón’, un inocente alimento que unas religiones toleran y otras no.
-Después de este rodeo explicativo, regreso a mi opinión adelantada en el primer párrafo. Allí he aludido a que es una comedia que incorpora, con bastante eficacia, los recursos experimentados y aprendidos en los programas televisivos.
-Se nota el dominio del diálogo breve y chispeante. La interrupción provocadora de malentendido. Los gags verbales. La comicidad inmediata de determinados gestos o movimientos. El juego de los equívocos. La intencionada conducción del espectador por un camino que pronto resulta ser falso. El silencio o la música entre palabras para destacar su fuerza.
-Es posible que se note, a veces, una aplicación demasiado literal de esas técnicas televisivas. Quizá al escenario no le convenga que los personajes estén tanto tiempo sentados. En el teatro, pueden notarse más las reiteraciones por pequeñas que sean. Puede exigir que el ritmo sea siempre ascendente sin ningún bajón. El final quizá tenga que ser, o al menos parecer, más contundente, para que el aplauso se produzca inmediatamente.
-Además de incorporar estos recursos cómicos no habituales, ha funcionado la complicidad cómica de los intérpretes. Seguramente más por parte de Gurutze Beitia. A lo largo de la obra, el público ha expresado su satisfacción con muchas risas cómplices y con aplausos unánimes a la finalización de la obra.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 abril 2021 - 11:13 pm
Categoría: General

David Barbero
-La ratificación de que Miren Gastañaga y Eneko Sagardoy son dos grandes intérpretes, que pueden afrontar cualquier personaje por complicado que sea, no es la única conclusión que he sacado esta tarde en el Teatro Arriaga. Pero sí creo que es la más destacada.
-He asistido al estreno en euskera de la obra ‘Maitasunaren itxiera’ de Pascal Rambert, autor del texto y responsable de la dirección. En esta última labor, ha contado con la ayuda de Lucía Astigarraga y Nagore Navarro.
-Esta obra se había presentado en ese mismo escenario hace unos años en castellano, con el título de ‘La clausura del amor’. En aquella ocasión, interpretaron los dos únicos personajes Bárbara Lennie e Israel Elejalde, otros dos muy destacados intérpretes.
-Como espectador, ya en aquella ocasión me pareció que lo más destacado era su labor interpretativa. Por encima de la novedad del texto y de la linealidad de la dirección escénica.
-Hay que reconocer a Pascal Rambert, como autor, su preocupación por buscar novedades o planteamientos poco habituales para sorprender o llamar la atención. Lo digo en sentido positivo. Pero esas innovaciones se dirigen fundamentalmente a los problemas internos de la escritura teatral, a la concepción teórica del texto. Pero no favorecen ni ayudan a una mejor comunicación con el público. Aunque teóricamente los espectadores sean los auténticos destinatarios, reciben la sensación de que el autor no camina de modo directo hacia ellos.
-Rambert Tiene una predilección especial por los parlamentos largos, con estructuras de monólogos. Evita las replicas inmediatas. Pone distancia a los enfrentamientos verbales. También coloca barreras a los encuentros o a los desencuentros físicos. Como director, tampoco se muestra muy partidario de las acciones materiales. Pone su énfasis en los conflictos interiores, en las emociones, en el lenguaje, en los tonos, en los gestos, en las expresiones.
-Para los intérpretes, este tipo de textos significa un reto, una dificultad, una prueba de calidad. No cuentan con el apoyo de la réplica verbal inmediata a sus palabras. Tienen que construir todo su discurso dramático prácticamente solos. Y el silencio en que deben permanecer durante la mitad de la obra no es menos complicado. Tienen que mantener el ‘tipo’ propio y colaborar en la concentración del compañero sin decir una sola palabra y en posición casi estática.
-Éstos fueron los atractivos interpretativos que encontraron, muy acertadamente, Miren y Eneko cuando asistieron a aquella representación en castellano de hace unos años. Inmediatamente tomaron la decisión de realizar las gestiones para protagonizar ellos la obra en euskera. Ahora, lo han conseguido, con el apoyo del teatro municipal bilbaíno, después de intensas y no siempre sencillas negociaciones sobre los derechos del texto. Han logrado además ser dirigidos por el propio autor. Habrá, creo, también, representaciones en castellano. Incluso puede existir pronto un nuevo texto escrito por Rambert expresamente para ellos.
-Regreso a la conclusión principal ya señalada al principio. Gastañaga y Sadardoy superan la prueba con nota elevada. Se les nota el deseo, las ganas, la firme decisión y la identificación con estos personajes. Se siente su trabajo de inmersión total. Su apropiación de todos los matices, gestos y movimientos. Su entrega interior y exterior. Sobre todo, cuando tienen el protagonismo hablado. Pero también en los momentos de silencio.
-Son dos intérpretes que, a pesar de su juventud, han adquirido un bagaje intenso y variado de recursos. Tienen una gran capacidad expresiva. En los últimos años, han afrontado con total decisión y compromiso personajes complicados, variados y difíciles.
-El fruto de todo ese trabajo, y de esas oportunidades bien aprovechadas, se puede ver en esta obra. Demuestran estar preparados, y además deseosos, para cualquier reto por difícil y exigente que sea. El incondicional aplauso final así se lo ha reconocido.
-Enhorabuena muy merecida sin duda.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 16 abril 2021 - 10:43 pm
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David Barbero
-Esta tarde, he comprobado, en el Teatro Arriaga, la gran capacidad que tiene la danza para emocionar. Ha ocurrido -y no es la primera vez- durante la actuación de la Compañía Nacional de Danza, bajo la dirección de su nuevo responsable artístico Joaquín de Luz.
-Han desarrollado un programa triple. Me voy a permitir comenzar el comentario por la segunda pieza, dadas sus connotaciones de proximidad. Lleva el título de ‘Arriaga’. Lógicamente, el nombre se debe a que se basa en la música compuesta por Juan Crisóstomo Arriaga, cuyo nombre también lleva el teatro municipal de su villa natal.
-La coreografía de esta pieza está firmada por Mar Aguiló, Pino Alosa y el propio Joaquín de Luz, el director de la compañía. La conclusión es ¡qué moderna resulta la música de Arriaga! Qué plástica. ¡Y qué capacidad tiene para emocionar! Qué ágil y, a la vez, con cuánta energía.
-La pieza de apertura ha sido completamente distinta. Bueno, retiro lo de completamente. Lleva el título de ‘Remansos’. Muy significativo de la sutileza de su contenido. La música es de otro grande. Enrique Granados. Dinámica y expresiva. Han recuperado la coreografía del memorable Nacho Duato. Enfatiza en su planteamiento geométrico. Expresiva y, además, emociona.
-El cierre ha estado dedicado a una primicia recién estrenada. Una armoniosa síntesis de clasicismo y modernidad. El clasicismo lo ponen las polifonías de Tomás Luis de Vitoria. Lo actual es una composición ex profeso de Pablo Martín Caminero. Ha sonado, por contraste, a futurista. A veces, incluso a la tan actúa tendencia distópica. En la idea creativa, también ha tenido mucha incidencia el coreógrafo Antonio Ruz.
-En ella, además de la síntesis aludida entre lo clásico y lo moderno, hay otros enfrentamientos enriquecedores de lo sacro con lo popular. Lo religioso y lo profano. Lo coral y lo individual.
-Entre los comentarios inmediatamente posteriores, a la puerta del teatro, ha habido unanimidad sobre la originalidad de las coreografías. Sobre la armonía, sin anular los contraste ni la variedad. Sobre el ritmo. Sobre la innovación sin pretenciosidad. Sobre la conjunción de todos los elementos visuales y sonoros. ¡Ah! Los juegos con las luces y con las sombras. La composición progresiva de los conjuntos. La estudiada y trabajada espontaneidad de los solos, los dúos, los tríos, los sextetos.
-Los aplausos y los gritos de admiración han sido bastante más extensos e intensos que de de costumbre. Justo reconocimiento y emotividad compartida.
-No entra en mi intención dar consejos. Pero no os privéis de emocionaros y de admirar la calidad – y las calidades – de esta Compañía Nacional de Danza.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 15 abril 2021 - 11:01 pm
Categoría: General

David Barbero
-En este momento, me siguen dando vueltas en la cabeza las preguntas y las sensaciones que me ha provocado el espectáculo que he presenciado esta tarde en el auditórium del Azkuna Zentrum.
-He asistido al estreno, en ese auditórium, de la obra ‘Makers’. Es una creación de la compañía ‘L´Alakran’, bajo la dirección de Oscar Gómez Mata, que también la interpreta en unión de Juan Loriente. Los dos como actores y como creadores. Es una producción promovida por el Azkuna Zentrum, ya que se trata de una compañía asociada.
-No es una obra que acepte una definición precisa. Tiene muchos elementos. No todos, lógicos y racionales. Hay una elevada carga de provocación. Se manifiesta la voluntad de ruptura con lo habitual. También aparece un contendido intelectual. Juega con elementos cómicos.
-Se puede decir que trata sobre la búsqueda de la luz. En sentido metafórico. También es un discurso expositivo sobre el tiempo. Sobre el conocimiento vital. La necesidad de encontrar la felicidad también está presente.
-Todo confluye en una concepción de la realidad y de la vida como un proceso de creación compleja. Nada binaria. Mucho menos dividida sólo entre el bien y el mal. Existe mucho misterio. Bastante caos. El tiempo no tiene sólo una dirección. La realidad se interfiere en los sueños irreales. Las verdades son múltiples. Nada univocas. A veces, contradictorias. O quizá no existan.
-Sobre todas estas ‘cosas’, es sobre las que versan las preguntas que continúan moviéndose en mi cabeza. Van surgiendo conexiones entre alusiones sólo percibidas. Aparecen sugerencias que habían pasado inadvertidas en un primer momento. Descubres relaciones temáticas o complicidades ideológicas entre elementos que parecían inicialmente dispares.
-Asimismo surgen preguntas y dudas sobre los nuevos caminos que se proponen para el teatro. La invasión de lo narrativo o lo contado sobre lo representado o lo dramático. La demostración del dominio sobre el escenario con la ruptura de las convenciones establecidas. Lo banal y lo anecdótico unido – enfrentado- a lo emotivo.
-Se provocan también dudas, en algún momento concreto, sobre la necesidad o no de una tan larga introducción para descolocar al público o para situarlo en otras coordenadas diferentes a las habituales.
-El título ‘Makers’ tiene trastienda literaria destacada y sugerente. Se alude a con-textualizaciones narrativas. Hay citas expresas a la narración breve enigmática y sugerente ‘El Hacedor’ del muy insigne Jorge Luis Borges. Puede haber guiños hacia el cuento ‘El Hacedor’ del también enigmático Agustín Fernández Mallo.
-Salen simbolismos sobre los Makers y los Hacedores. Con mayúsculas y con minúsculas. Surgen preguntas sobre si esos creadores se hallen fuera o dentro. No está claro si seamos nosotros mismos. O si los tenemos infiltrados y nos hacen participar activamente.
-Personalmente, agradezco la oportunidad de dejarme contagiar, -refrescarme – en el auditórium del Azkuna Zentrum, por la novedad, la provocación, la reflexión, los nuevos caminos, las preguntas, las dudas de la obra ‘Makers’, de ‘L´Alakran’, de Oscar Gómez Mata y de Juan Loriente.
-Si me lo permitís, voy a volver, un rato más, a las sensaciones que siguen dando vueltas en mi cabeza.

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