Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 agosto 2022 - 11:58 pm
Categoría: General

David Barbero

-Esta tarde he asistido, en el palacio Euskalduna, al estreno en Bilbao de la obra ‘Laponia’, dentro de la programación de la Aste Nagusia. El acto ha estado rodeado de expectación, ya que era una de las presentaciones teatrales más esperadas para estas fiestas bilbaínas.

-La expectación estaba motivada por muy diversas razones. Una de ellas es el nombre y la fama de sus protagonistas principales, Amparo Larrañaga e Iñaki Miramón, dos intérpretes muy conocidos y queridos por los aficionados bilbaínos.

-También ha influido la buena fama que ha ido recogiendo esta obra durante sus representaciones en Madrid, bajo la dirección de Tamzin Townsend, especialista en este tipo de obras. En Barcelona, ya se había estrenado en catalán y con actores locales. Allí estuvo dirigida por los propios autores Cristina Clemente y Marc Angelet. Asimismo, se ha estrenado y ha tenido éxito en varias capitales latinoamericanas.

-La obra trata sobre el deterioro de las relaciones humanas, incluso dentro de los círculos familiares. Se analiza la influencia de las diferencias culturales. En este caso, entre los cálidos convencionalismos latinos y la frialdad de los planteamientos escandinavos.

-‘Laponia’ desarrolla una estructura cómico-dramática que ha sido experimentada con éxito en décadas anteriores dentro del teatro llamado comercial. Se parte de una reunión entre dos parejas, relacionadas por la amistad, el parentesco o la proximidad. El encuentro comienza siendo cordial. Pero un acontecimiento sin aparente importancia desencadena el enfrentamiento. Este choque va cogiendo fuerza y se va extendiendo a aspectos más íntimos de cada uno de los personajes, hasta llegar al culmen de la violencia verbal o física.

-Aparentemente puede parecer una fórmula fácil de imitar. Pero a la hora de la verdad, se requiere mucho talento para superar los numerosos problemas que van surgiendo con la psicología de los personajes, con la calidad e interés de los temas sobres lo que se discute, con el peligro de falta de acción, de escasez de conflicto, con el contagio del estatismo, con la ausencia de progreso en la discusión, la gran dificultad de un buen punto final… Y algún otro contratiempo que se puede detectar acudiendo a ‘Laponia’.

-Este tipo de obras basadas exclusivamente en la conversación, y sin otros recursos para llegar dramáticamente a los espectadores, requiere, además de un texto adecuado, de unos intérpretes experimentados y cómplices, así como una dirección experta.

-En este caso concreto, parece que se necesitaría algo más de lo puesto para superar los escollos señalados.

 

 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 agosto 2022 - 11:43 pm
Categoría: General

David Barbero

-Esta tarde he acudido al palacio Euskalduna de Bilbao para ver, de nuevo, la obra teatral ‘Escape room’ con un objetivo muy claro. La vi el año pasado, también en ese mismo edificio y dentro de la programación de la Aste Nagusia.

-Por supuesto, recordaba que esta pieza fue quizá la que recibió, hace un año, la mejor aceptación del público. Añadiré que yo también realicé, entonces, en este espacio un comentario laudatorio. Ahora se presenta con las mismas características. El único cambio es la sustitución de una de las actrices. Mónica Pérez sustituye a Kira Miró.

-He indicado antes que esta tarde he acudido con un objetivo prefijado. Deseaba analizar de nuevo el mecanismo de relojería con el que se mueve la acción y las intenciones de esta pieza.

-Arranca con el disimulado truco de que se va a tratar de una sesión divertida, intrascendente, para pasar un buen rato, sin más transcendencia ni problemas ni situaciones complicadas. Pero éstos, los problemas, comienzan a aparecer antes de que pasen unos minutos. E irán aumentando en número e intensidad.

-Se mezclan diversas situaciones, tramas e intereses. Por una parte, es un grupo de amigos, dos parejas, con la incorporación de un miembro nuevo. Van a asistir a un juego de intriga. Además, ha aparecido en el lugar un cadáver descuartizado cuyas incógnitas no se han aclarado. Se añade un conflicto de compromisos políticos. Incluso aparecen tensiones sexuales no resueltas y otras resueltas en exceso.

-Además, se desarrolla con maestría un muy hábil juego de verdades y mentiras, de compromisos y deslealtades, de apariencias falsas y realidades por interpretar. Existen sorpresas en los momentos adecuados y descubrimientos cuando no se esperan.

-Como me ocurrió hace un año, hoy he ratificado la gran habilidad creativa, quizá se deba llamar sabiduría, de Joel Joan y Héctor Claramunt como autores y directores. Para el manejo de todos estos elementos, ponen en marcha un mecanismo muy cuidado, a un ritmo preciso, sin pausas, pero sin precipitaciones. Están calculados los avances y también los sobresaltos. Una de las claves sutiles está, creo, en relacionar las diferentes tramas, para que avancen simultáneamente y caminen hacia una resolución coordinada.

-En la ejecución de este mecanismo o resolución de este rompecabezas, tienen una buena parte de responsabilidad los cuatro actores. En esta nueva visión, me ha parecido que lo llevan ya muy asumido y muy aprendido, con el número de representaciones acumuladas.

-He encontrado al elenco todavía más compenetrado. Tanto a los ‘veteranos’ Antonio Molero, María San José y Leo Rivera, como a la ‘nueva’ Mónica Pérez. Dominan las situaciones y son conocedores de las impresiones que deben causar en el público en cada momento. Obedecen a la exigencia, en las obras de intriga, de llevar al espectador por los caminos deseados para que la resolución resulte más eficaz.

-Por lo tanto, lección confirmada. En teatro, para que algo funcione de modo fluido, debe poseer un mecanismo muy engrasado en todos los elementos: la historia, el ambiente, el ritmo, los personajes, las sorpresas…

– Ah! El buen manejo de la verdad y la mentira, las apariencias y la realidad es fundamental y muy agradecido.  Pero exige una exactitud de relojería.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 22 agosto 2022 - 11:29 pm
Categoría: General

 

David Barbero

-Creo que todos los que la conocéis, coincidiréis conmigo en que Bea Insa es una teatrera polifacética, interesada en todos los géneros escénicos, inquieta, muy trabajadora…

-Creo también que todos los que le conocéis, coincidiréis conmigo en que Ángel Mirou es un teatrero, sobre todo autor, pero también desarrolla otros oficios, interesado por distintos géneros, observador, inquieto con apariencia de tímido, también muy trabajador…

-Estoy convencido también de que quienes habéis seguido su trabajo en común, coincidiréis conmigo en que se preocupan de temas actuales, que se ocupan de asuntos polémicos, que conectan con la actualidad, que tienen una mirada crítica e intencionada sobre esta sociedad.

-Todo esto se ha podido comprobar en las ya numerosas piezas que han presentado en común durante los últimos años. También, y yo creo que de modo especial, se puede constatar en la obra de ambos que he visto esta tarde en la sala Kúpula del Teatro Campos Elíseos, dentro de la programación de la Aste Nagusia bilbaína de este año 2022.

-El título. ‘Tarán Tran Transición’, da muchas pistas tanto sobre el contenido como la manera de tratarlo. Se enmarca en la trayectoria de teatro documental. Con especial énfasis en el adjetivo documental en esta ocasión, aunque también se preocupan de introducir otros elementos escénicos y narrativos que agilizan la exposición.

-El contenido es el análisis de un periodo cercano de la historia de España. El que está entre la dictadura franquista y la democracia parlamentaria bajo una monarquía hereditaria. Un periodo breve, pero lleno de inquietudes, contradicciones, esperanzas de muchos, ambiciones de algunos, atropellos de otros. Incluso con algún golpe de estado, cuyo desarrollo todavía no está aclarado.

-El modo de tratarlo incide en la crítica hacia acontecimientos o decisiones que todavía no han sido aclaradas o cuyas circunstancias no parecen del todo democráticas. Se añade bastante humor, abundante documentación, posicionamiento en el lado de los débiles. Tiene apuntes cómicos, ironías, alusiones al destape, a las amantes del rey y a los cabreos de la ultraderecha.

-El género escénico podría parece un monólogo, por intervenir una sola intérprete. Pero no se limita a esa fórmula. Incluye otros muchos elementos. Hay acción y desarrollo escénico.

-En el aspecto netamente interpretativo, varios de las asistentes esta tarde han comentado la expresividad y la fluencia en la comunicación mostrada por Bea Insa. Tampoco debe infravalorarse la labor de la violonchelista Ana Ispizua sobre todo en la creación de atmósferas. No ha pasado desapercibido, en los comentarios positivos, la presencia sobre el escenario de Ángel Mirou, el autor. Y hasta ha habido elogios para la iluminación de Patxi Pascual.

 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 22 agosto 2022 - 12:03 am
Categoría: General

David Barbero

 

-Aclaremos, desde el principio, que el título exacto de la obra teatral que he visto esta tarde en el Palacio Euskalduna es ‘Mentiras, boleros y videos caseros’. El título tiene rememoranzas cinematográficas. Pero la obra va a su aire, Y el título viene a ser una síntesis de su contenido.

-Lo he cambiado intencionadamente, en el encabezamiento, para destacar la importancia de los tres intérpretes, que conectan directamente con el público. Ha sido el de hoy un caso claro en el que la interpretación se convierte en lo más destacado, por encima del texto y la puesta en escena.

-Desde el comienzo de la representación, es manifiesto que el texto tiene como objetivo único la comicidad. Lo que no es mal objetivo ni fácil de conseguir. En determinados momentos puntuales, consigue la reacción cómica o la provocación sorpresiva del público. Pero en general, mantiene un tono plano, con escenas largas e inconsistentes, y sin que la acción progrese con fluidez.

-La dirección escénica se mueve por los mismos parámetros. Refuerza el estatismo y la flojedad de las situaciones. No mejora el ritmo. Favorece la reiteración y no aprovecha los escasos recursos cómicos disponibles.

-Las reducidas dimensiones del escenario tampoco favorecen el desarrollo ni facilitan los movimientos. Pero, además, se acumulan elementos innecesarios y, por lo tanto, perjudiciales.

-Por estas razones, corresponde destacar los nombres de los tres interpretes que resuelven los enredos, tratan de superar las dificultades y dar vida a unos personajes con escasa consistencia psicológica. Sus nombres son Gurutze Beitia, Chema Trujillo y Karmele Larrínaga.

-Los tres son habituales en diferentes escenarios locales. Se han desempañado en papeles muy diferentes, tanto cómicos como emotivos. Ahora unen sus habilidades interpretativas con evidente complicidad, Y demuestran sus respectivos virtuosismos en la comicidad.

-El público les ha agradecido, con entusiasmo, el trabajo realizado y la entrega. Se ha notado también una especial identificación de una buena parte de los espectadores con la labor interpretativa e incluso con la personalidad de ese muy destacado trio de intérpretes.

 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 20 agosto 2022 - 11:00 pm
Categoría: General

David Barbero

-Acabo de ver en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao la obra ‘Adictos’, dentro de la abundante programación existente con ocasión de estar celebrándose la semana grande bilbaína.

-Tengo especial interés en destacar que esta representación está dentro de la programación festiva. Normalmente se tiende a incluir, en estas ocasiones festivas, textos encaminados a la mera diversión. Cuyo único objetivo es hacer reír, partiendo de la creencia de que ésa es la única manera de ‘pasarlos bien’.

–‘Adictos’ no es una obra que responda a esos limitados criterios. Tiene un planteamiento ambicioso. Analiza los serios problemas a los que nos enfrentamos en este momento social. Y que se aumentarán en el futuro próximo. Es un texto reflexivo, analítico, crítico, social. Se puede decir incluso que es una obra de denuncia.

-El argumento está protagonizado por tres mujeres comprometidas, cultas, estudiosas y con actitudes muy responsables. Una de ella se dedica con éxito a la investigación científica. Otra es médico psiquiatra. La tercera, se ejercita en el periodismo cultural y científico. Las tres están preocupadas por los problemas y situaciones sociales o políticos.

-Entre esos problemas, destacan la falta de libertad, la ambición de los poderosos, la tendencia a la manipulación existente en la sociedad actual, unida a la superabundancia de estímulos noticiosos para confundir. Estas manifestaciones ya aparecen en la sociedad actual. Pero la obra lo presenta en el futuro próximo. Allí es todavía más explícito. De esa manera, se convierte en una distopía casi inmediata.

-Esos tres interesantes personajes femeninos están interpretados por otras tantas actrices destacadas. Son Lola Herrera, Lola Baldrich y Ana Labordeta. La obra está dirigida por Magüi Mira, también actriz, que últimamente está prestando mucha dedicación a la dirección.

-También hay que prestar atención a los autores del texto. Son Daniel Dicenta Herrera y Juanma Gómez. Ambos son actores y a la vez desarrollan otros trabajos escénicos. El primero es, además, hijo de la protagonista Lola Herrera, y descendiente de la saga familiar de los Dicenta.

-Se trata de un proyecto teatral que está dando los primeros pasos de su desarrollo. Se ha estrenado hace poco en Avilés. Ahora llega a Bilbao. Y todavía no ha aterrizado en Madrid. Así que se halla en proceso asentamiento. Pero la calidad de las actrices logra paliar esta situación. En muy poco tiempo, la pieza adquirirá la solidez deseada. También la dirección de Magüi Mira completará ese mismo proceso al mismo ritmo. Respecto al texto, hay que reconocer su valentía en el deseo de denunciar los peligros en los que puede caer la evolución social y política. Aunque su desarrollo dramático presente algunas debilidades, quizá no tan fácilmente subsanables.

-En consecuencia. ‘Adictos’ es una pieza de muy notable interés en el contenido y en las formas, aunque tenga todavía esas lagunas. Hay que agradecer su decisión y su atrevimiento hacia la denuncia social, en tiempos en los que se prioriza la búsqueda del éxito y la huida de los riesgos.

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