Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 13 diciembre 2020 - 12:18 am
Categoría: General

David Barbero
-Debo comenzar diciendo que esta tarde he asistido, en la sala La Fundición de Bilbao, a un espectáculo de danza contemporánea con características singulares.
-Está enmarcado dentro del festival internacional Dantzaldia. Su titulo es ‘El nacimiento de la bailarina vieja’. La responsable principal es Elena Córdoba. Tiene colaboradores muy creativos en imagen, sonido e iluminación. Son David Benito, Carlos Gárate y Carlos Marqueríe.
-Este espectáculo investiga, de un modo creativo, sobre el envejecimiento. Toma como objeto el cuerpo de la bailarina por considerarlo emblemático.
-La bailarina es el símbolo de la capacidad para realizar movimientos imposibles. Puede parecer contradictorio en sí mismo que su cuerpo envejezca y pierda esa capacidad infinita.
-Hay que advertir que para llevar a cabo esta investigación, Elena ha realizado, con seria profundidad científica, ejercicios teóricos y prácticos sobre anatomía y biología. Ha analizado el proceso de degeneración de la materia orgánica. Proceso que simultáneamente genera o produce elementos de nueva vida.
-En el campo estrictamente artístico, ha creado un personaje de ficción que es la bailarina vieja. No es que haya ido envejeciendo. Nace ya vieja, decadente, debilitada. No tiene añoranza de tiempos pasados de gloria y juventud. Siempre ha sido así. Es la personalización de esa contradicción esencial.
-Esta tarde en la sala de la Fundición, hemos asistido al nacimiento de esa bailarina vieja. Hemos escuchado sus explicaciones sobre cómo su cuerpo se expande sin medida. Ha sido también muy peculiar su relación con el paso del tiempo. La simbiosis multidireccional que se producen entre esas coordenadas.
-Todo ha tenido lugar ante un público muy reducido. Ha habido que eliminar el patio de butacas. Sólo una fila a cada lado de la pared. En absoluta proximidad.
-La epifanía artística ha estado rodeada de un proceso performático dinámico a partir de cultivos orgánicos en crecimiento y en descomposición simultanea. Se ha desarrollado mezclado con imágenes de sus movimientos de danza. Ha estado acompañado con música compuesta expresamente, ampliada a un espacio sonoro muy vinculado. Y a un juego de luces y sombras, que ayudaban a producir la sensación de simultaneidad.
-Esto ha podido suceder gracias al trabajo detenido y continuado de Elena Córdoba, David Benito, Carlos Gárate y Carlos Marqueríe, en sus respetivos campos artísticos y de haberlos unido a la investigación científica. Digno de agradecer, gratificante y emotivo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 diciembre 2020 - 12:14 am
Categoría: General

David Barbero
-Cuando esta tarde, en medio de la lluvia, he ido a Pabellón 6, ya me había informado de que la obra teatral que iba a ver era la más ‘rupturista’ de las producidas por la joven compañía hasta ahora.
-Esa información ha aumentado mi interés y mi curiosidad. No sólo por ver la obra. También por presenciar la reacción del público ante un espectáculo de esas características.
-Se trata de ‘Todo saldrá bien’. Es su segunda propuesta, tras la independencia. En esta fase, los jóvenes controlan ya todo el proceso. En esta aventura. están implicados directamente, como intérpretes, Nagore Cenizo-Arroyo, Leire Ormazabal, Itxaso Gil, Alazne Astorga, Arnatz Puertas y Aitor Echarte. Bajo la dirección de Iñigo Cobo, que también es el responsable del texto.
-En esta obra, se meten a analizar el presente inmediato, el momento actual, el ahora mismo de la pandemia. Con lo difícil que es eso entre tanta incertidumbre. Además, quieren vislumbrar el futuro desde este presente y con alusiones al pasado. Tratan los temas teóricamente ‘importantes’ desde metáforas de lo cotidiano. Con lo arriesgado que se presenta. Mezclan la realidad y la ficción, la información y lo inventado. O quizá sea al revés. Intentan descubrir la verdad entre las mentiras, si es que existe.
-Utilizan los métodos y técnicas más rupturistas. La duplicidad de acciones paralelas. La fragmentación. Los cambios de identidad. Las interrupciones por sonidos, movimientos de objetos, saltos o acciones de complicidad hacia el público. Establecen un ritmo vertiginoso, sin dejar respirar a las acciones entrecortadas y unidas a veces por contrastes.
-Que sirva todo esto como mera descripción superficial y bastante inexacta de las características, fragmentación, ruptura y ritmo del espectáculo.
-No se podrá decir que los miembros de la compañía joven de pabellón 6 de Bilbao no son valientes, decididos, arriesgados y hasta osados. No eligen retos fáciles para sus propuestas escénicas. Prefieren propósitos complicados y de riesgo.
-No es sólo una manera de aprender, crecer, experimentar, hacerse mayor. En su atrevimiento, se nota una decisión y una voluntad de plantar cara y dejar constancia de su presencia. Es una clara afirmación del nuevo camino por el que desean transitar.
-El mérito debe repartirse entre todos los implicados que he citado más arriba. Me permitiría sugerir un porcentaje extra para Iñigo Cobo por la autoría y la dirección.
-He manifestado arriba que otra curiosidad mía estaba en observar la reacción del público. Primera comprobación: la sala estaba llena y ha habido que añadir algunas butacas no previstas. Lo cual es significativo ante una propuesta tan difícil también para los espectadores. La mayoría, jóvenes. Pero también, había ‘adultos’. Por utilizar un término aséptico. El seguimiento de la obra ha sido en silencio y con bran atención. El aplauso final, potente, continuado y entusiasta.
-Supongo que las conclusiones precipitadas pueden no ser exactas. Pero no yo quiero ocultar mi satisfacción de que aquí se produzcan estas propuestas y reciban esa reacción.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 11 diciembre 2020 - 12:02 am
Categoría: General

David Barbero
-Pocas veces he acudido al teatro con tanta curiosidad como esta tarde. Tenía, por lo menos dos motivos. Descubrir cómo habían podido adaptar al teatro una novela que yo consideraba inadaptable. Y comprobar si lograban mantener el deseo de alcanzar el tipo de felicidad que allí se sugiere.
-He ido a ver la obra titulada ‘Los asquerosos’, sobre la novela homónima de Santiago Lorenzo. Adaptada por Jordi Galcerán y Jaume Buixó. Dirigida por David Serrano. E interpretada por Miguel Rellán y Secun de la Rosa.
-Hace dos años, esta novela se convirtió en un acontecimiento literario. No es que se convirtiera en el libro más vendido, aunque sí que tuvo muy buena aceptación. La leí en ese momento. Me impresionó por su originalidad, su descaro y su crítica a la sociedad. Me gustó por la burla de los tópicos o falsos valores por los que nos regimos y por la singular propuesta para alcanzar la felicidad aludida. También me impactó por su estilo y su lenguaje, novedosos y clásicos a la vez. Pero ya entonces, me pareció imposible de adaptar al teatro, cine u otro medio audiovisual.
-Trata de un tipo joven – superviviente en la vida y en la sociedad – que se ve metido en un lío con un agente del orden. Para evitar las consecuencias legales y con la ayuda de su tío, termina escondiéndose en un pueblo perdido. Tras diversas dudas y perplejidades, consigue descubrir allí la felicidad solitaria. Los domingueros se la roban y tiene que abandonar esa beatífica vida. A partir de ese momento, hay todavía varios giros argumentales, que no contaré para respetar las sorpresas de quienes la lean o la vean.
-Da la ‘casualidad’ de que el autor, Santiago Lorenzo, que había nacido en Portugalete, se fue pronto a la capital, en la vida real. Había estudiado y preparado en cosas de escritura, de guiones, de cinematografía, de dirección. Logró triunfar y conseguir premios. Estrenó con éxito y con eco. Pero un día, decidió irse a un pueblecito de muy pocos habitantes. Quiso contemplar el mundanal ruido desde allí. Y retratarlo con ironía, sarcasmo, burla y otras gafas de múltiples colores.
-Así que mi curiosidad, esta tarde, era grande por ver cómo se plasmaba todo eso sobre el escenario del Teatro Arriaga y cómo llegaba al patio de butacas, diezmado por la pandemia.
-Para superar las dificultades en la adaptación, los productores han recurrido a Jordi Galcerán y Jaume Buixó, dos de los mejores especialistas en esta labor. Han realizado un excelente trabajo. Han conseguido lo que para mí no era imaginable. Pero a mi juicio, quizá prejuicioso, no han podido superar todos los riesgos del carácter narrativo de la poderosa novela.
-Para la dirección de la puesta en escena, han seleccionado a David Serrano, uno de los directores teatrales más expertos, hábiles y talentosos. Ha puesto toda su experiencia, talento y maestría. Ha echado mano también de notable imaginación. Pero han quedado rastros de estatismo y de distancia para la identificación emocional.
-Para la interpretación de los dos personajes únicos, difícilmente se podía haber encontrado a dos actores más adecuados que Secun de la Rosa y Miguel Rellán. Han hecho gala de las virtudes señaladas con anterioridad. Su trabajo ha sido también, a mi juicio, de gran mérito. Pero los personajes pedían más que la narración.
-Como había peligro de lluvia al terminar la función, la habitual tertulia improvisada ha tenido que ser más breve. Pero hemos tenido tiempo para alabar el trabajo realizado en la adaptación, la dirección y la interpretación de ‘Los asquerosos’. Realmente memorable. Yo, en el final del trayecto hasta casa, he ido repasando la especial receta que se expone para alcanzar la felicidad.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 diciembre 2020 - 12:47 am
Categoría: General

David Barbero
-En la tertulia improvisada que solemos hacer al salir del teatro, esta tarde-noche, ha habido discrepancias a la hora de definir la pieza que acabábamos de ver. Se han expresado definiciones como: Un ejercicio de nostalgia, una catarsis, una autocritica, una celebración, una liberación o exorcismo de viejos recuerdos. Quizá una metáfora.
-La obra que acabábamos de ver era ‘La maniobra Heimlich: Vomitando los 80’. Se ha representado en el Teatro Arriaga. Está producida por la compañía Mama Krea y dirigida por Pako Revueltas. Ha sido interpretada por Ramón Ibarra, Enriqueta Vega, Javier Barandiaran, Na Gomes y Ainhoa Artetxe. La dramaturgia está firmada por Ángel Mirou. Pero seguramente debe considerarse autores a todos, ya que ha sido escrita sobre la base de sus recuerdos y declaraciones.
-La maniobra a la que alude el título, según se recuerda en la obra, es una serie de compresiones abdominales bajo el diafragma con el fin de superar el atragantamiento. De esa manera, se evita el bloqueo de las vías respiratorias, que impide la llegada de oxigeno al cerebro y a los pulmones, lo que podría ocasionar la muerte o daños cerebrales. Es, por lo tanto, un recomendable acto liberador para determinadas situaciones.
-Lleva el nombre del doctor norteamericano Henry Heimlich, que desarrolló este método y lo expuso públicamente en el año 1974. Con él, sustituyó a las conocidas palmaditas en la espalda, que desde entonces pasaron a mejor vida.
-Si ha sido tomada como metáfora, es señal de que, de esa manera, quieren simbolizar el deseo de desbloquear su atragantamiento de la cultura, la música, las ideas, los prejuicios, las actitudes, las revoluciones fantásticas y otras ilusiones que vivieron durante su juventud, en los años ochenta y parte de los noventa del siglo pasado. En frente, colocan a una representante de las nuevas generaciones para que sirva como espejo de lo que se puede pensar de ellos desde fuera.
-En los ejercicios llevados al escenario, estos teatreros muestran su valentía al realizar esta autocrítica liberadora, además de la no muy común sabiduría de saber reírse de uno mismo. A la vez, han dejado constancia de su aprovechada veteranía, de sus ‘tablas’ y de su buen hacer escénico.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 diciembre 2020 - 12:21 am
Categoría: General

David Barbero
-He acudido esta tarde a la sala teatral la Fundición de Bilbao con una doble sensación contradictoria. Además, lógicamente, de las restricciones por la dichosa pandemia y la molestia de la lluvia. En principio, una sensación era positiva y otra, negativa.
-La obra que he ido a ver lleva el título de ‘Cadena de montaje’. La compañía responsable es Cambaleo Teatro. Vienen desde Aranjuez. El director es Carlos Sarrió. Las intérpretes son las actrices Eva Blanco y Begoña Crespo, además de la coreógrafa Carmen Werner. El texto lo firma Suzanne Lebeau
-La predisposición negativa nacía de haber leído que esta obra pretendía ser un homenaje. A mí, los homenajes, en teatro, me suelen producir artísticamente prevención. Incluso los bienintencionados como éste. Va dedicado a las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez.
-El aliciente esperanzador era la promesa de que se quería realizar una denuncia de la violencia contra las mujeres y una reflexión sobre la relación de esta violencia con la explotación laboral vigente por el actual sistema económico.
-Debo reconocer que el segundo sentimiento era más fuerte que el primero. Así que he entrado en la recoleta sala con gran curiosidad.
-El resultado ha sido satisfactorio. Para hacer la denuncia, la dirección ha recurrido a un recitado directo, destacando la narración de los hechos y enfatizando las intenciones, las responsabilidades y las culpas. Las dos actrices, con austeridad de gestos pero con emotividad, han sabido transmitir la gravedad de los asesinatos y la solidaridad hacia las víctimas.
-Hay que atribuir un gran merito al texto de Suzanne Lebeau. Sencillo, pero contundente. Con gran contenido. Poniendo énfasis en lo fundamental, pero sin aparatosidad innecesaria. Además, ha tenido la habilidad de expresar con gran claridad la interpretación social de la vinculación de la violencia a la explotación del sistema catalanista. Sin utilizar conceptos pomposos ni palabras académicas.
-Antes, he expresado mi prevención hacia los homenajes teatralizados. Debo rectificar en esta ocasión. Ha corrido a cargo de la bailarina y coreógrafa Carmen Werner. Ha estado lleno de emotividad. Muy expresivo y adornado con numerosos símbolos.
-Así que un buen trabajo de los miembros de Cambaleo teatro en esta denuncia, reflexión y también homenaje, ‘Cadena de montaje’.

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