Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 septiembre 2026 - 12:16 am
Categoría: General

David Barbero

 

-Comienzo con una consideración que pone en duda mis criterios literarios. A pesar de no ser admirador de Ágatha Christie, sino todo lo contrario, reconozco, y destaco desde el principio, que ha sido el principal atractivo que ha llenado prácticamente esta tarde el aforo del teatro Campos Elíseos de Bilbao, en una representación cuyo director e intérpretes no son especialmente conocidos por el público.

La obra que he visto es ‘La ratonera’, sobre el texto de la muy popular autora británica de intriga, Con Ignasi Vidal al frente de la dirección y adaptación, ayudado por Paula Braguinsky;  con un elenco de intérpretes valencianos: Rebeca Valls, Lara Salvador, Jordi Ballester  Xavo Giménez, Lola Moltó Victoria Salvador, Ferran Gadea, Àngel Figols, Diego Braguinsky, Vanessa Cano y Bruno Tamarit.

Entre las narraciones de Agatha Christie, se puede decir que ‘La Ratonera’ funciona como una trampa argumental, en el buen sentido, dentro de su habitual esquema de suspense. Sin realizar ningún tipo de spoiler, se puede decir que este esquema parte de un asesinato previo, cuya autoría hay que investigar. La investigación se realiza mediante una larga lista de preguntas a los sospechosos. Éstos se niegan a contestarlas. Y al final todo se aclara mediante una confesión inesperada. En este caso, más inesperada de lo habitual.

‘La ratonera’, basada en su novela ‘Tres ratones ciegos’ ,es su pieza más conocida y más exitosa sobre todo entre las adaptadas para la representación escénica.Tiene el récord de permanencia mundial en los escenarios y ha aparecido representada en multitud de escenarios por todo el mundo. Además, como se ha constatado hoy, sigue manteniendo el atractivo y hasta  la veneración del público. 

Ignasi Vidal, como director y adaptador  coloca la obra a la actualidad con elementos referidos a internet y a los teléfonos móviles, referencias a la economía de nuestros días o con guiños a otros temas actuales. Lleva también la interpretación y el perfil de los personajes hasta el extremo para lograr una mayor comicidad y entretenimiento momentáneo. Pero quizá no ayuda a la comprensión del argumento, sobre todo durante el largo proceso de la investigación.

Quizá por esa razón, la estructura de entrevistas e interrogatorios continuados acaba resultando algo repetitiva y poco clarificadora. Se abren muchas incógnitas, se lanzan sospechas y muchas puertas se quedan abiertas.Hay personajes que parecen culpables por motivos turbios y, cuando llega la resolución, sus tramas se quedan inconclusas.

De todos modos, la satisfacción del público hacia la trama ideada por Ágatha Christie quedó manifestada con generosidad por los aplausos unánimes de los numerosos espectadores.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 septiembre 2026 - 12:06 am
Categoría: General

David Barbero

-Comienzo con una consideración que pone en duda mis criterios literarios. A pesar de no ser admirador de Ágatha Christie, sino todo lo contrario, reconozco, y destaco desde el principio, que ha sido el principal atractivo que ha llenado prácticamente esta tarde el aforo del teatro Campos Elíseos de Bilbao, en una representación cuyo director e intérpretes no son especialmente conocidos por el público.

La obra que he visto es ‘La ratonera’, sobre el texto de la muy popular autora británica de intriga, Con Ignasi Vidal al frente de la dirección y adaptación, ayudado por Paula Braguinsky;  con un elenco de intérpretes valencianos: Rebeca Valls, Lara Salvador, Jordi Ballester  Xavo Giménez, Lola Moltó Victoria Salvador, Ferran Gadea, Àngel Figols, Diego Braguinsky, Vanessa Cano y Bruno Tamarit.

Entre las narraciones de Agatha Christie, se puede decir que ‘La Ratonera’ funciona como una trampa argumental, en el buen sentido, dentro de su habitual esquema de suspense. Sin realizar ningún tipo de spoiler, se puede decir que este esquema parte de un asesinato previo, cuya autoría hay que investigar. La investigación se realiza mediante una larga lista de preguntas a los sospechosos. Éstos se niegan a contestarlas. Y al final todo se aclara mediante una confesión inesperada. En este caso, más inesperada de lo habitual.

‘La ratonera’, basada en su novela ‘Tres ratones ciegos’ ,es su pieza más conocida y más exitosa sobre todo entre las adaptadas para la representación escénica.Tiene el récord de permanencia mundial en los escenarios y ha aparecido representada en multitud de escenarios por todo el mundo. Además, como se ha constatado hoy, sigue manteniendo el atractivo y hasta  la veneración del público. 

Ignasi Vidal, como director y adaptador  coloca la obra a la actualidad con elementos referidos a internet y a los teléfonos móviles, referencias a la economía de nuestros días o con guiños a otros temas actuales. Lleva también la interpretación y el perfil de los personajes hasta el extremo para lograr una mayor comicidad y entretenimiento momentáneo. Pero quizá no ayuda a la comprensión del argumento, sobre todo durante el largo proceso de la investigación.

Quizá por esa razón, la estructura de entrevistas e interrogatorios continuados acaba resultando algo repetitiva y poco clarificadora. Se abren muchas incógnitas, se lanzan sospechas y muchas puertas se quedan abiertas.Hay personajes que parecen culpables por motivos turbios y, cuando llega la resolución, sus tramas se quedan inconclusas.

De todos modos, la satisfacción del público hacia la trama ideada por Ágatha Christie quedó manifestada con generosidad por los aplausos unánimes de los numerosos espectadores.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 5 septiembre 2026 - 10:49 pm
Categoría: General

David Barbero

-He tenido especial interés en no perderme las representaciones del monólogo ‘Marika de Gernika’ dentro de la programación teatral festiva de la Aste nagusia en el Euskalduna de Bilbao. En estos días, no siempre es fácil encajar las fechas en el rompecabezas de estrenos teatrales. Al final ha sido posible acudir gracias a la prórroga provocada por la afluencia de público.

Se da la circunstancia de que, en los últimos tiempos, se han desarrollado teatralmente mucho los monólogos o espectáculos unipersonales. Han evolucionado tanto en el contenido como en los aspectos formales, estrictamente teatrales.

En este caso concreto, se trata de un monólogo humorístico, pero polivalente y rico en su diversidad. Hay elementos musicales, un buen porcentaje de reivindicación y otra parte de memoria personal, además la consabida comunicación directa con el público.

Para personalizar esta referencia, es preciso señalar que está protagonizado por el reconocido y polifacético actor Mitxel Santamarina, quien también ha participado en la elaboración del texto en unión del guionista Iñaki Iriarte. Este aspecto es digno de destacar ya por una parte consigue la espontaneidad y la agilidad de una comunicación muy cercana, incluso un tono de cercanía y complicidad. Pero a la vez se percibe una estructura bien estudiada y un contenido pensado y medido. También ha contado con la coreografía de Maitane Zalduegi.

Michel Santamarina es un actor todavía joven, pero antes ya le he calificado de polifacético. Posee recursos correspondientes a diversos géneros escénicos y experiencia en afrontar obras y espectáculos de muy distinto tipo así como el bagaje de haber actuado de escenarios de prestigio y peanas improvisadas o pasillos de autobús. Eso le permite tener una notable variedad de habilidades escénicas, que quedan demostradas en ocasiones como ésta, donde hay que en práctica todo el buen saber actoral.


 Esta tarde, sobre el reducido escenario de una de las salas pequeñas del Euskalduna de Bilbao ha dejado constancia  de su profesionalidad acumulada sobre todo en teatro, pero también otros géneros escénicos y musicales, incluso en el cine o la televisión.

En el espectáculo de esta tarde ha demostrado saber ganarse la complicidad de un público entregado, que ha estado  conectado activamente durante todo el espectáculo y ha correspondido al final con sonoros y sentidos aplausos, puesto de pie en su totalidad.

 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 3 septiembre 2026 - 11:51 pm
Categoría: General

David Barbero

-Creo que no sorprendo a nadie si aseguro que he acudido esta tarde al Teatro Campos Elíseos de Bilbao con muchas curiosidades. En plural. Por supuesto, iba a disfrutar, de nuevo, de la magnifica historia de intriga escrita por el admirado Stephen King. Otras curiosidades estaban puestas en el director y productor valenciano José Saiz, así como en los destacados intérpretes.

Pero confieso en que mi principal curiosidad versaba sobre, -a ver cómo lo digo- en la posibilidad de vislumbrar o comprobar cómo puede funcionar sobre el escenario un género que se pudiera llamar algo parecido a teatro de terror. De la misma manera que ya existe, y con gran éxito, el género cinematográfico de cine ce terror. Y como existe una todavía más larga trayectoria literaria de narrativa o novelas de terror. Sobre el escenario, creo que no se han realizado muchos intentos. Yo, al menos, recuerdo haber presenciado pocos, a pesar de haberlos buscados.

Mientras acudía al teatro iba pensando que ‘Misery’, la novela ya conocida y muy bien reconocida, escrita por un maestro como Stephen King podía ser una oportunidad inmejorable para  realizar ese experimento escénico.

El próximo año se cumplirán cuarenta años de que Stephen King publicara esta historia. El libro tuvo una gran recepción. Fue ganador del premio Bram Stoker a la mejor novela. La adaptación cinematográfica dirigida por Rob Reiner fue realizada poco después y tuvo otro notable éxito. Dado que la mayor parte de la obra se desarrolla en el interior de una casa, parecía pedir a gritos una adaptación teatral. Simon Moore hizo esa adaptación y se pudo ver en Londres y en  Florida. Incluso tuvo otra adaptación a teatro musical en Amsterdam, aunque de escaso éxito. 

William Goldman que había adaptado la novela al cine se animó a hacer su versión para el teatro que logró notable éxito en Broadway, contando con el reclamo de tener a Bruce Willis como Paul Sheldon y Laurie Metcalf como Annie Wilkes.

Precisamente esa versión es la que ha llegado a Bilbao y ha sido dirigida por José Sáiz. En esos papeles principales  están Carmen Conesa y  Marcial Álvarez. He añadido los nombres de estos dos destacados intérpretes, porque en una obra de estas características las interpretaciones son fundamentales. Situada la acción en una habitación de la que apenas se sale y con uno de los actores sin casi poder moverse de la cama, requiere de una entrega total para tener al público enganchado a la trama, como así ha sido.

He puesto, al principio, mucho énfasis en las curiosidades con las que he acudido al teatro Campos Elíseos a ver esta obra, sobre todo con la alusión a la búsqueda de un posible’ teatro de terror’. Así que me veo obligado a exponer si han sido satisfechas.

Es preciso reconocer que, en el espectáculo, se ofrece un reflejo bastante fiel  a la novela y a la película, quizá algo lastrado por tantos apagones entre escena y escena, así como las conexiones radiofónicas, que añadían muy poco a la acción y al suspense.

Pero yo me había hecho ilusiones sobre la posible existencia de una atmósfera de auténtico ‘terror’, como existe en la novela y en la película. Debo decir que no lo he encontrado. O quizá sea más justo reconocer que yo no he sabido verlo. Así que seguiré buscando.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 agosto 2026 - 11:45 pm
Categoría: General

David Barbero

-Me ha parecido curioso que entre las comedias que se presentan en Bilbao durante esta mini temporada teatral que la Aste nagusia prolongada, varias de ellas tengan un argumento directamente gastronómico, aunque cada una de ellas lo enfoca de una manera diferente. Y en el caso presente, con una muy lograda metáfora.

-Voy a comenzar por el final de una forma algo enigmática, que iré intentado aclarar. El resultado final es una pieza teatral de indudable valor, muy hábilmente escrita, dirigida con meticulosidad e interpretada con entrega, talento y notable impacto.

-Esta tarde, he estado viendo en una de las salas teatrales del Euskalduna Bilbao viendo, con notable interés la obra que lleva el título de ‘Menú cerrado’. Tancat, en el original catalán. Aquí voy a personalizar las conclusiones expuestas en el párrafo anterior. El muy hábil texto ha sido escrito por Jordi Casanovas. La meticulosa dirección escénica es responsabilidad de Carlos Alarco. Está interpretado, -repito lo de la entregta, el talento y el impacto – por Carlos Santos, Raul Fernández y Nacho López.

-Me ha resultado un experimento teatral, en el mejor sentido, especialmente curioso en los diversos aspectos escénicos, y así os lo voy a presentar, aunque no debo desvelar la resolución, para  no desvirtuar la intriga.

-Es una comedia dramática, aunque, en principio, estos dos términos sean opuestos. También se suele utilizar el término  ‘dramedia’, por la contracción de drama y comedia, ya que une y suma los elementos de los dos géneros. Trata sobre la dualidad que suscita una ambivalencia emocional por el conflicto interno de los personajes, transitando por un paradigma social y de género que no acaban de integrarse del todo. Maneja el tono de humor. Pero constantemente toca lugares que no son tan cómicos. Sino que evidencian sentimientos y actitudes más profundas.

Utilizando palabras un poco técnicas, se puede decir que  introduce los conflictos de los personajes con un curioso autorreferencial engranaje metateatral. Como un striptease psicológico algo sadomasoquista por parte de los propios  personajes. Para introducir el elemento gastronómico, ha sido descrito como un experimento de cocina tecnoemocional por sus muchas connotaciones personales.

La risa y el humor son herramientas para captar al espectador y llevarlo con sutilezas e insinuaciones hacia las tragedias personales o las represiones íntimas. La utilización de los recursos cómicos se va graduando hasta alcanzar un equilibrio especial por el que se evidencian las otras situaciones más profundas. Estos giros exigen una sólida base interpretativa, antes aludida,  cuando la obra se vuelve intencionadamente más sombría y los personajes muestran sus entrañas descompuestas de unos hombres víctimas del lado oscuro de la masculinidad dominante.

De estos personajes, que se reúnen periódicamente a comer y charlar, se puede decir que el chef está metido en una crisis personal de identidad. Su amigo es un personaje que podría coincidir en el mismo diván del desconcierto de los hombres que se replantean su masculinidad. El tercer comensal mantiene todo él una fachada de poderío masculino, para establecer el contraste.

La historia: Un cocinero reconocido cierra su restaurante para cenar con estos dos dos amigos y les prepara un menú que les hará revivir momentos del pasado que preferirían no reconocer. En la cena de ese día, el cocinero les hace una pregunta, y una propuesta gastronómica que cambia los planteamientos habituales.

A través de un menú especial, cada plato les hace recordar momentos negativos de su comportamiento, actitudes en que no estuvieron a la altura, lo cual los obliga a aceptarse y enfrentarse con quién son en realidad. Bajo la apariencia de una reunión entre amigos, la obra despliega un retrato sobre la amistad, sobre las máscaras que utilizamos para relacionarnos y la dificultad de muchos hombres para mostrarse vulnerables.

Como conclusión me queda reiterar la buena opinión arriba expresada sobre las cualidades positivas de l texto, la dirección escénica y la interpretación, que, por la espontaneidad y fuerza de los aplausos finales, con el público puesto de pie, se puede asegurar que ha sido compartida por todos los asistentes.

Esta página web utiliza cookies para mejorar tu visita adaptando la navegación a tus preferencias.
Para seguir navegando tienes que Aceptar las política de cookies. Más información