Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 6 noviembre 2022 - 12:42 am
Categoría: General

David Barbero

-Una consideración previa y subjetiva. A mi juicio, ‘El rey Lear’ es quizá la obra más complicada de Shakespeare. Y la más oscura. No lo digo en sentido negativo. También es en la que se pueden encontrar más connotaciones con la actualidad. Pero esa tentación suele impedir ver los graves riesgos de trivialización y banalización.

-Desde el principio, hay que decir que ‘Lear’, el espectáculo que este fin de semana se ha estrenado en el teatro Arriaga de Bilbao, es el trabajo más personal de Richard Sahagún. Al que ha prestado más dedicación, entusiasmo, tiempo, pasión y entrega.

-Firma la adaptación, en la que ha trabajado hasta el último momento. Lo mismo ha sucedido con la dirección. Ha prestado una premeditada atención a la selección de los intérpretes. Hacia el espacio escénico, la parte estética, lo visual, ha dedicado un cuidado pormenorizado.

-En la adaptación de ‘Lear’, ha primado el premeditado objetivo de traer hasta este mismo momento, la ambición, el poder, la corrupción y la violencia que hay en el texto y en los personajes de William Shakespeare.

-El propósito principal de la dirección escénica ha estado enfocado hacia esa actualización y esa aproximación. Ha sido muy importante en su intención el logro de los impactos visuales, la contundencia de determinadas escenas y de acciones seleccionadas.

-En ese sentido, destaca la atención prestada a la selección de los interpretes. Empezando por Gonzale Cunill, como personaje protagonista. Las tres hijas. Y los personajes esenciales respetados del texto original. Entre ellos, hay que citar la labor de Lidia Otón, Emilio Tomé, Paule Barcenilla, Helena Lanza, Marc Domingo, Kepa Alesso e Irati Herreros.

-En ese interés por el impacto plástico, visual y estético, ha sido fundamental su colaboración con el artista plástico Fernando Bayona. El cuidado prestado a la búsqueda de las imágenes impactantes, intencionadamente rupturistas y, en determinados momentos, oníricas.

-En esa línea, es preciso destacar la muy meticulosa labor de iluminación y creación de atmósferas realizada por Iñaki García. Quizá no sea habitual que los espectadores presten especial atención a estos aspectos considerados ‘técnicos’. En este caso, merecería la pena prestarla con el cuidado de mantenerla hasta el final, porque en ese momento puede estar una de las atmósferas más conseguidas.

-Así que, con todos estos mimbres, larga vida para este ‘Lear’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 5 noviembre 2022 - 12:37 am
Categoría: General

David Barbero

-Lo voy a decir claramente. Esta tarde, cuando me encaminaba en metro hasta el centro Muxikebarri de Getxo para ver la representación teatral de ‘Oceanía’, llevaba la sensación de ir a tiro hecho. Me habían hablado muy bien de ella varias personas de cuyo criterio me fío.

-Otra confidencia. Esta obra la tuve  en mi agenda hace ya meses con las entradas en la mano. Y entonces me fastidió mucho no poder consumar la satisfacción por un accidente imprevisto. Esta tarde, me he asegurado de que eso no se repitiera.

-Los ‘culpables’ de tal seguridad tenían nombres y apellidos. El actor Carlos Hipólito. El director José Luis Arellano. El personaje protagonista Gerardo Vera, recientemente fallecido, a quien está dedicada la obra y es el autor de su magnífica y valiente auto ficción.

-He dicho auto ficción. Pero no sé si es la definición exacta. Oficialmente se define como su testamento, el resumen de su legado intelectual, su mensaje, su auto semblanza.  Ahí está su pasión por el teatro, su sabiduría escénica, sus muchas habilidades, su vida entregada a las artes escénicas. También la fascinación por el cine. Asimismo está su compromiso político.

-Pero hay que decir que sobre todo, está él. Su personalidad. Su manera de ser. Su vida. Sus relaciones personales. Amorosas. Su familia. De modo muy destacado, está la muy especial relación con su padre. Las fases de esa conflictiva relación.

–Es preciso decir que es una historia expuesta con mucha habilidad escénica, con notable sutileza narrativa, con el conocimiento y la sabiduría que Gerardo Vera fue adquiriendo a lo largo de su exitosa carrera sobre las tablas. También hay que destacar su valentía para exponerlo con absoluta veracidad.

-Sin embargo y con la misma fuerza, es preciso afirmar, a mi juicio, que, sin la presencia interpretativa de un actor con las cualidades y la maestría de Carlos Hipólito,  el resultado no hubiera sido tan positivo.

-Al principio, he reconocido mi predisposición muy favorable hacia este espectáculo, influido por las opiniones de amigos de cuyo criterio me fío. Voy a añadir para terminar otro ‘sin embargo’.

-Cuando te hablan muy bien de un texto, puede suceder que te crees expectativas demasiado elevadas, y, después, no te parezca tan excelente. En concreto, ha habido momentos de la representación en que la meticulosidad me ha chocado con el ritmo. Y que lo anecdótico ha invadido lo significativo.

-Pero allí estaba Carlos Hipólito para remediarlo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 octubre 2022 - 11:05 pm
Categoría: General

David Barbero

-He acudido hoy al teatro Arriaga de Bilbao con los ojos muy abiertos por la curiosidad. Voy a precisar. Esta tarde he acudido al teatro Arriaga con todos los sentidos muy abiertos por las diversas curiosidades. He ido a ver a María Pagés, que venía directamente de recoger el muy prestigioso premio princesa de Asturias.

-A estas alturas de la trayectoria De María Pagés, ya no se puede ir a verla con el objetivo que descubrirla, o conocerla, o identificar su estilo, o comprobar si está en buena forma. Hay una serie de seguridades, fortalezas, y certezas, que te ponen en predisposición de acudir a impregnarte de su propósito, imbuirse en su espectáculo, en su propuesta, su iniciativa o su comunicación.

-He acudido a contemplar el espectáculo de danza titulado ‘De Zheherazade’, preparado por María Pagés y El Arbi El Harti. Ambas firmas están en la dirección, escenografía, coreografía, vestuario, dramaturgia, textos, letras. En la parte interpretativa, la Pagés está acompañada por otra decena de bailarinas. También hay cantaoras, e instrumentistas de numerosas disciplinas. Formando, en total, una de las compañías más amplias del género.

-Supongo que nos pasa subconscientemente a todos. En la predisposición ante un espectáculo de danza, hay más elementos emocionales que cuando se acude a una obra teatral estricta. Sin embargo, yo deseaba esta vez prestar una atención también racional o intelectual. A los objetivos, a las intenciones, a los propósitos. Sin renunciar, por supuesto, a las emociones.

-Creo que estar abierto a las dos curiosidades me ha permitido percibir mejor el profundo significado que se ha transmitido desde el escenario, donde había emociones, vivencias, denuncias, ideas, debates, reivindicaciones y otros elementos con mucha fuerza y no tan clara definición.

-Dando unidad, intención y significado a todo ha estado la ‘poliédrica esencia femenina’. ‘Ser mujer, simplemente mujer’. Quizá sea conveniente decir las mujeres, en plural. A veces, solas. Otras, en grupo. Unas de ahora, otras de más allá en el tiempo. Algunas, próximas geográfica y culturalmente. También las hay más lejanas. Ahí, sobre el escenario, han estado Zheherazade, Atenea, Safo, Medea, Carmen. Incluso Bernarda, con mucha fuerza y mucha plasticidad, también ha estado presente.

-Cada una con su diferente cuerpo, su manera de bailar, de vestir, su color. Individualizadas y en conjuntos. Ha habido palabras para expresar reflexiones o denuncias. Todo dentro de una gran fuerza poética. También emocional. También dramática.

-He destacado más arriba la gran entidad de los diferentes elencos

que participan en este espectáculo. Es preciso poner el énfasis en la calidad, en la compenetración, la complicidad, la armonía. En definitiva, la suma de expresiones artísticas, de fuerzas comunicativas, de perfección trabajada y estudiada. Además con la sensación de fluidez, espontaneidad y ligereza.

-Y sobre la propia María Pagés, todas cualidades de las bailaoras y coreógrafas más grandes y destacadas. En solitario, donde muestra su perfección y su virtuosismo. ¡Sus largos y flexibles brazos! El magnetismo que comunica y transmite. Como en los conjuntos, donde coordina, se integra, suma, lleva a la plenitud.

-En definitiva, un extraordinario e impactante espectáculo, que transciende el escenario con el deseo logrado de llegar a la realidad y no detenerse allí, sino cambiarla y modularla en todas las sensaciones transmitidas a los espectadores.

-No me gustaría olvidar un punto añadido. Creo que los largos, sentidos, sonoros y sinceros aplausos dirigidos hoy en el teatro Arriaga a María Pagés y a todos los miembros de su amplio equipo, han constituido uno de los momentos con más emotividad. ¡Incluso ese momento ha estado lleno de emotividad!

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 octubre 2022 - 10:54 pm
Categoría: General

David Barbero

-Hay una constatación, creo, que evidente de que el circo está desarrollando nuevos modos y nuevos géneros. Uno de ellos es el llamado circo de escenario, para ser contemplado y disfrutado como otras muchas artes escénicas. Sentados en butacas estables, sin las incomodidades de las carpas ambulantes.

-Y otra constatación añadida. El circo también ha entrado en el juego de la mezcla, de la hibridación o el mestizaje. He dicho juego pero debería utilizar la palabra enriquecimiento. Trata de introducir elementos que eran más propios de otras artes escénicas como dramatizaciones, textos danza, argumento, diseño de personajes, acción o historia.

-Vienen a cuento estas reflexiones de que estos días se está representando en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao la obra ‘El sueño de Miliki’, dentro de Circlásica. Es un espectáculo ideado y dirigido por Emilio Aragón.

-Él mismo, en voz en off, al comienzo, dice que se lo dedica a su padre, cuya infancia asegura narrar de modo libre y genérico. Ambos pertenecen a la más larga saga de payasos, con una continuidad familiar durante unos cuantos siglos.

-Sin embargo, en este espectáculo, no se hacen referencias a los nuevos caminos del circo. Ni a las innovaciones más arriba aludidas. Es posible que sí que haya algo de esa mezcla de géneros. Priman dos cosas. Por una parte, se cuenta una historia un tanto noña, llena de tópicos, y con moralejas bastante abstractas, superadas todas ellas hace tiempo.

-El otro aspecto destacable es la reutilización, casi sin ningún cambio, de los espectáculos televisivos, con canciones pegadizas, que popularizaron, hace ya muchos años, el padre y los tíos del director de este espectáculo. No parecen verse otros objetivos que el de obtener más beneficios económicos, sin ninguna aportación nueva.

-Podría considerarse injusta y perjudicial la difusión de la idea de que la evolución del circo se paró en aquella cosa comercial que hicieron entonces los miembros aludidos de esta muy notable saga de payasos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 octubre 2022 - 12:00 am
Categoría: General

David Barbero

-Voy a contaros la sorpresa y la innovación a la que esta tarde he asistido en el Teatro Barakaldo. Os sitúo.  El espectáculo se titula ‘Villa y Marte’. La compañía que lo representa es la muy prestigiosa Ron Lalá. Supongo que todos la relacionáis con el tratamiento de los clásicos. Sobre todo de los pertenecientes al llamado siglo de oro español.

-Vamos a concretar más en los nombres. El responsable de la dramaturgia de ‘Villa y Marte’ es Álvaro Tato. Suele realizar también esa misma labor en las adaptaciones de Lope de Vega, Calderón y otros autores de ese estilo. El director del espectáculo es Yago Cáceres. También habitual en esos trabajos con los clásicos. Una de las claves más destacadas de sus tratamientos es la acertada aplicación del humor.

-Lo que nos presentan ahora es un sainete musical, una zarzuela del llamado género chico, con algún tono muy destacado de cabaret. Como las que eran habituales, sobre todo en Madrid, durante las primeras décadas del siglo XX.

-Pero hay otra sorpresa quizá todavía más sobresaliente. Sitúan ese espectáculo castizo madrileño en el futuro y en el mundo extraterrestre. La acción se traslada al espacio, propio de la ciencia ficción. Se trata de un viaje interplanetario que llega hasta Marte con el objetivo de colonizar ese planeta rojo.

-Lo que os estoy exponiendo no se trata de ningún ‘spoiler’ ni de desvelar ningún secreto escondido. Viene en los programas de mano y en la propaganda del espectáculo en los medios. Pero por si hay alguna susceptibilidad, no cuento más.

-Ya he señalado más arriba que una de las especialidades de los responsables de Ron Lalá es el tratamiento del humor. En este espectáculo, hacen gala de esa habilidad. Demuestran una vez más su capacidad innovadora. Su destacada creatividad y su talento.

-Los componentes de esta muy meritoria compañía teatral exponen que su deseo es reivindicar ese género chico, zarzuelero y cabaretero. Impulsarlo hacia el futuro y solicitar para él un tratamiento más moderno.

-Hay que reconocer que, en la primera manifestación de este nuevo género castizo de ciencia ficción, no se ha conseguido un espectáculo ni redondo, ni claro ni ágil.

-Pero ahí han estado los cinco intérpretes de Ron Lalá: Daniel Rovather, Juan Cañas, Miguel Magdalena, Fran García y Diego Morales. Ellos realizan una exhibición de maestría, entrega, versatilidad, gran calidad y expresión artística. Además componen la música, hacen los arreglos y la interpretan.

-Así que  larga vida  para Ron Lalá y todos sus ingeniosos inventos.

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