Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 diciembre 2022 - 12:56 am
Categoría: General

David Barbero

-Permitidme retroceder un poco más de un par de años. Casi tres. En el comienzo del año 2020. El coreógrafo y bailarín Jesús Rubio Gamo, que ya era reconocido, estaba ensayando el espectáculo que le ha dado más fama, ‘Gran Bolero’. Por supuesto sobre Ravel. Con él, ganaría el premio Max al mejor espectáculo de danza.

-Quiero destacar que aquella pieza era dinámica, abierto, fuerte, casi agresiva, optimista, ágil. Exaltaba el esfuerzo físico, la resistencia, el llegar al limite, el agotamiento. También el placer del recorrido y de la superación. El disfrute del espacio y el tiempo. Participaban doce bailarines de ambos sexos llenos de fuerza y movilidad.

-A nadie se le escapa que, desde entonces hasta ahora, han pasado muchas cosas. Entre ellas, una interminable pandemia, que nos ha tendido a todos encerrados y con el alma, si existe, encogida.

-Rubio Gamo ha aprovechado esas circunstancias para seguir ensayando, componiendo y creando. La música que ha escuchado ha sido Juan Sebastian Bach. El resultado se ha plasmado en ‘El hermoso misterio que nos une’. También ha sido finalista de los premios Max, esta vez como intérprete.

-Ésta es la pieza que estos días ha presentado en La Fundición de Bilbao. La interpreta él solo. Está llena de matices. Es expresiva  sobre su manera de trabajar en la danza. Su especial sentido de la creación artística.

-Esta tarde desde una distancia muy corta, con mucha atención y con una sutil sintonía creada por él hacia los espectadores, se ha podido percibir al detalle sus movimientos, contorsiones, muecas, gestos y expresiones. También visualizar y sentir su respiración, a veces acelerada, y su sudor.

-Debo añadir  que durante prácticamente toda la pieza, se están oyendo de fondo las palabras autobiográficas de Jesús Rubio. Sus reflexiones, sus recuerdos, sus expresiones vitales. No se ha limitado a contrastar su actual situación anímica y artística sólo con la de hace tres años. La ha enfrentado con el momento, en que, todavía un niño, decide dedicarse a la danza. Sus objetivos, sus vivencias, de entonces y de ahora. Con una abierta sinceridad y una encendida emotividad, además de un gran belleza poética.

-Por los reconocimientos y por los premios, Jesús Rubio Gamo es uno de los coreógrafos y bailarines con más prestigio en estos momentos. Han sido alabadas sus capacidades y cualidades artísticas en varias direcciones.

-Contemplándole esta tarde en la distancia corta de la sala La Fundición, me ha parecido que se halla en un positivo momento de conflicto interior, en lo personal y en lo artístico. Cuestionándose, para bien, muchas cosas y notablemente profundas. Entre ellas, la orientación que imprimirá a su futuro.

-Yo al menos, lo he interpretado así. Por eso he salido de la Fundición, tras ver ‘El hermoso misterio que nos une’, con el propósito y la curiosidad de estar muy atento para no dejar pasar su próximo espectáculo.

 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 diciembre 2022 - 1:28 am
Categoría: General

David Barbero

-Comienzo con un prejuicio. Tengo cierta prevención a las situaciones artísticas cercanas a la endogamia. No sé si me he expresado bien. Pongo un par de ejemplos para aclararme.

-En principio, siento cierta desconfianza hacia una película cuyo argumento se desarrolle en el mundo interno del cine. O hacia una novela cuyo protagonista sea un novelista. Me da la sensación de que existe el peligro quedarse en lo anecdótico, lo personal, lo cercano, y no transcender a valores o intereses más universales.

-Viene esta introducción a cuento de que esta tarde he acudido al teatro Arriaga para ver la obra teatral ‘Los farsantes’. Oficialmente es definida como que ‘cuenta historias de unos personajes relacionados con el mundo del cine y del teatro’. Pero, una vez vista la obra, no había ningún motivo para aplicar ese prejuicio.

-Doy más datos. El texto y la dirección están firmados por el reconocido e innovador Pablo Remón. La producción es compartida por el Centro Dramático nacional y Buxman producciones. Cuenta con cuatro intérpretes de nombre y prestigio. Javier Cámara, Francesco Carril, Marina Salas y Nuria Mencía.

-La pieza se centra, aunque no exclusivamente, en las vidas de una actriz que no pasa por su mejor momento y un director en la cresta de la ola. Al rededor de esas dos historias, intervienen un elevado número de personajes, que son interpretados por los dos actores y las actrices citados.

-Pablo Remón recurre al mundo artístico, que conoce desde dentro, para realizar una ingeniosa y valiente auto crítica. A veces llega hasta la burla. Y siempre, exhibe un análisis incisivo. Además, tiene la habilidad de trascender hasta consideraciones más generales sobre el éxito, el fracaso, la mentira y la autenticidad, de aplicación más extensa.

-En ese intencionado tratamiento, tiene especial incidencia la utilización de un elevado porcentaje de humor y de ironía. En muchas ocasiones, las reflexiones se lleva a un estado onírico, que, aunque lo aleje de la realidad, proporciona mayor libertad para las connotaciones.

-En su doble faceta de autor y director de escena, Remón deja evidencia, una vez más, de su gran calidad  de sus conocimientos y sus habilidades  en el tratamiento escénico de todo tipo de situaciones. Además, demuestra su capacidad de innovar en el desarrollo teatral con aportaciones novedosas, ingeniosas y de gran atracción escénica.

-Sin embargo, es posible le haya faltado la valentía de realizar una más severa selección dentro de la gran cantidad de material dramático del que disponía. Eso ha repercutido en que la mayoría de las escenas han resultado excesivamente largas. Sensación que se ha extendido a la totalidad de la pieza.

-Una destacada atención, y el consiguiente reconocimiento, hay que poner en la labor interpretativa. Los cuatro interpretes se han colocado a una altura muy destacada. Cada uno con su estilo, personalidad y características. La sorprendentes naturalidad y expresividad de Javier Cámara, que no se prodiga sobre el escenario. Francesco Carril, el actor fetiche de este autor, ha demostrado su versatilidad. Marina Salas, con la obligación de hacer olvidar que Barbara Lennie hizo antes ese papel, ha evidenciado personalidad propia; y Nuria Mencía ha hecho gala de su inconfundible cuidado de todos los matices. Sus trabajos, en esta ocasión, tienen especial mérito por la variedad  de as situaciones y la multiplicación de personajes a interpretar.

–En definitiva, una muy interesante demostración de las nuevas formas que están apareciendo en las artes escénicas.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 noviembre 2022 - 12:31 am
Categoría: General

David Barbero

-Empecemos por la conclusión final. Apuntad el nombre de esta pieza teatral, ‘Un caballero incierto’, y la de su protagonista, que también es su promotora, Silvia de Pé. Ahora os explico por qué.

-Hace unos años, la actriz zaragozana residente en Madrid, Silvia de Pé leyó la novela ‘La carne’ de Rosa Montero. No sólo le gusto mucho. Inmediatamente buscó el correo electrónico de la autora para pedir autorización con el fin de llevarla al teatro.

-Puntualizo. No quería llevar a escena todo el texto. Sólo una parte pequeña del mismo. La referida al personaje fantástico y poliédrico de Josefina Aznárez. Todas las gestiones, contactos y autorizaciones dieron resultado positivo.

-Un tiempo después, Silvia estrenó la adaptación escénica en el Teatro Español de Madrid con un muy notable éxito. Y esta tarde la ha representado en el teatro Barakaldo.

-Conocedor de esta historia paralela, yo no me lo he querido perder. Así que he dejado otras propuestas. Y os aseguro que ha merecido muy mucho la pena.

-El personaje de  Josefina es fascinante y extraordinario, a la vez que muy complejo. Resulta una invención sorprendente, también dolorosa, muy dramática. Está vinculada a la misma situación de ser mujer, sobre todo hace tiempo. No sé si debo. Pero os voy a dar una pista. No está sola. Y su ‘compañía’ está aludido en el título de la adaptación teatral. No voy a ser más explícito.

-Continúo con la historia paralela. Silvia de Pé recurrió a Laila Ripoll, una de las mejores autoras de teatro actuales, para que escribiera la adaptación de esa parte de la novela al teatro.

-También recurrió y pidió consejo a Alberto Castrillo-Ferrer, un director teatral, asimismo zaragozano y amigo suyo. Tuvo interés en que el espacio escénico se lo diseñara Anna Tusell. Y que la iluminación la planificara Juan Gómez Cornejo.

-Paso a la realidad de lo sucedido hoy en el Teatro Barakaldo para reconocer que el resultado de todo este proceso resulta impactante en  numerosos aspectos. La historia ha tenido giros inesperados. Ha captado la atención desde el principio. El final tampoco era esperado. Así que ha sido aplaudido con un muy sincero entusiasmo por el público.

-Gran mérito creo que hay que reconocer a la creación de este personaje que, supongo, es preciso distribuir entre la novelista Rosa Montero y la autora Laila Ripoll. Tanto la riqueza de matices como la unidad resultante produce una atracción extraordinaria. Un aspecto muy destacado es el desdoblamiento intencionado y simbólico de su personalidad. Resulta además una identificación de las mujeres  que en su época, el siglo XIX, que luchaban por no permanecer en la oscuridad e ignoradas por la sociedad.

–Otro mérito muy destacado hay que atribuir a la encarnación interpretativa que hace la actriz Silvia de Pé de personaje múltiple. Se nota la clara identificación existente y la profundización en sus características. Especial interés tiene el desdoblamiento de personajes en este trabajo interpretativo.

-Me gustaría hacer una referencia final a la muy curiosa evolución que están teniendo los espectáculos teatrales unipersonales en los últimos tiempos. Creo que la calificación de ‘monólogo’ es ya  difícilmente aplicable. En caso concreto de ‘Un caballero oscuro’, pienso que es digno de analizar el tratamiento que hace Laila Ripoll de la acción dramática y la consecución de la intriga.

-Por todas estas razones, os he aconsejado que apuntéis los nombres de la actriz y del espectáculo. Sobre todo, porque muy poca gente ha intuido que esta tarde no se podía perder la pieza que ‘daban’ en el teatro Barakaldo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 26 noviembre 2022 - 12:20 am
Categoría: General

David Barbero

-La pieza teatral ‘Todas las hijas’, que estos días se está estrenando en el teatro Arriaga de Bilbao, tiene una serie de singularidades que la convierten en especial y  aportan un notable atractivo.

-Su origen no parte de un texto previo sino de la inquietud de una de las actrices, relacionada con la condición femenina, las discriminaciones, los miedos, la familia, los prejuicios sociales o la educación recibida.

-Al rededor de ese germen personal, se ha ido constituyendo un equipo diverso, en lo personal y lo profesional, para desarrollar esa inquietud, alargándola, aportando profundidad, vivencias y emociones. También aportando  connotaciones teatrales, escénicas, narrativas, visuales y técnicas.

-Una de las singularidades es la formación del elenco de actrices implicadas en el proceso. El criterio para esta formación ha sido la complicidad personal y artística basada en un trabajo común desde hace tiempo. Así la promotora, Gemma Martínez, ha reunido a Maribel Salas, Sol Maguna, Ane Gabarain y Vito Rogado. Excelentes actrices todas ellas y curtidas en mil batallas teatrales o audiovisuales.

-Un punto decisivo del proceso ha sido la búsqueda de un director experimentado, que además sea innovador, y promotor, y diseñador de un proceso creador, y coordinador de ideas, y generador  de actividades o cursillos para desarrollar esa inquietud y llevarla hasta la altura escénica deseada. Además, debía ser un profesional con prestigio, con autoridad y con nombre para que todo el proceso se colocara en un nivel ranking de primera línea.

-Esta elección se dirigió hacia Andrés Lima, que reunía todas esas cualidades señaladas. Además, en los últimos tiempos, ha adoptado un método de trabajo que incorpora la investigación, la pedagogía, la experimentación, los análisis de nuevos caminos y la incorporación de las técnicas complementarias.

-No fue menos importante la elección de un autor para coordinar el texto con muchas connotaciones añadidas. Tendría que trabajar con una idea que no era suya, que, además, iba surgiendo desde distintas fuentes, con cambios constantes, con añadidos y supresiones, la necesidad de poner coherencia, y ritmo y unidad. Ése fue David Caiña.

-No menor mérito ha tenido la labor de producción para un proyecto tan fuera de los cauces habituales. De todo eso, se ha encargado el polifacético Gorka Mínguez. No me puedo detener en cada uno de los aspectos escénicos tratados con el mismo mimo. Pero ahí están Beatriz San Juan en el diseño escenográfico y el vestuario; David Alkorta en la iluminación; Nerea Alberdi en el espacio sonoro, o Laura Ortega, como ayudante de dirección.

-Hay que tener en cuenta, sin embargo, que un proceso muy gratificante e integrador para los creadores no logra siempre, en el resultado final, los mismos efectos para el público. Puede ocurrir que la diversidad de testimonios no lleguen coordinados. O pueden existir tantos complementos que dificulten ver el camino común. O quizá su fragmentada exposición no favorezca la emotividad. O puede suceder que los personajes, a pesar de sus extensos testimonios, no queden suficientemente definidos. O que la acción dramática no avance. O incluso que el punto de intriga sea tan débil que no llegue a percibirse.

-Lo que, a mi juicio, resulta incontrastable es la exhibición interpretativa que realizan las cinco actrices. Resulta obligado repetir sus nombres, como reconocimiento a su buen trabajo, Ane Gabarain, Vito Rogado, Gemma Martínez, Maribel Salas y Sol Maguna,

-Todo esto ha hecho que el proyecto, en el estreno de estos días en el teatro Arriaga, esté siendo muy bien acogido por los aplausos, sonoros y entusiastas, de un público numeroso.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 noviembre 2022 - 1:53 am
Categoría: General

David Barbero

-Soy consciente de que el título que he puesto a este comentario heterodoxo no es exacto. A lo sumo se puede decir que en esta ópera de Gaetano Donozetti, con libreto de Felice Romaní, tiene como protagonistas a dos mujeres; que en ella se presta una especial atención a sus dramáticos problemas, y que se cuenta la historia desde su punto de vista. Lo cual no es poco, ni mucho menos, para el tiempo en que fue compuesta.

-Estas protagonistas son Ana Bolena, la segunda esposa de Enrique VIII y Jane Seymour, que ya era amante del rey y se convertiría en su tercera esposa. Existen escenas, en las que ellas desarrollan una cierta complicidad femenina, a pesar de su rivalidad, para lamentar privadamente la situación de dependencia, sumisión y hasta utilización que hacen de ellas los varones, casi como meros objetos, mientras ellos son los que deciden y protagonizan las cuestiones importantes de la historia. Además de utilizarlas en su beneficio y conveniencia.

-Sin embargo, siendo consciente de la inexactitud, he escrito ese título con la intención de poner el énfasis en el hecho de que, siendo ésa la problemática principal de la obra, no se aprovecha para denunciarlo.

-Quizá puede aportarse, como explicación, que eso sucede en el primer tercio del siglo XIX, cuando Romaní escribió el texto y Donizetti compuso la música. Se puede aludir a que, en esa época, no existía ninguna sensibilidad  para denunciar la situación en que se hallaba la mujer en la sociedad.

-Pero tampoco se tiene en cuenta ese planteamiento en la representación y puesta en escena que estos días se está presentando estos días en el Palacio Euskalduna de Bilbao, dentro de la temporada número 71 de la Asociación de Amigos de la Ópera de Bilbao.

-Desde luego, no se puede atribuir a ningún tipo de mentalidad local. La producción de este espectáculo es internacional. Además de la ABAO, intervienen en su producción la Opera Royal de Wallonie-Liege, la Royal Opera House Muscat y la Opera de Lausanne. Así que esa insensibilidad hacia esta preocupación, -muy extendida en actualidad-, se debe extender por otros territorios europeos.

-Esa ausencia no quiere decir que, como espectáculo cultural, artístico y escénico, no se haya prestado una prioritaria atención a los valores musicales y estéticos. Es preciso destacar la calidad interpretativa de las dos cantantes protagonistas, la soprano Joyce El-Khury y la mezzosopreano Silvia Tro Santafé. También la del bajo Marko Mimica y el tenor Celso Albelo, por citar a los más destacados.

-Asimismo hay que señalar el buen trabajo del director musical Jordi Bernacer y de la orquesta sinfónica de Bilbao. Dejar constancia de la muy clásica y rigurosa labor de dirección de escena de Stefano Marzzonis y Gianni Santucci. Hacer un reconocimiento a la reconstrucción meticulosa en el vestuario del siglo XVI. Sin olvidar al coro de la opera de Bilbao y a su director Boris Dujin, siempre preciso y oportuno.

-Pero a juicio de algunos, se podría pensar que el reconocimiento de toda esa gran labor artística y musical sería todavía más completo uniéndolo a las connotaciones  de relacionar el contenido narrativo y visual del espectáculo con las preocupaciones sociales del momento en que tiene lugar la representación. Al fin y al cabo, todo el trabajo operístico, -y del resto de las artes-, va dirigido a un público integrado en la sociedad, sensibilidad y preocupaciones de ahora mismo.

 

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