David Barbero
-Lo confesaré desde el principio. Esta tarde de domingo, he acudido al teatro campos Elíseos de Bilbao a ver el espectáculo ‘Ícaro’, movido por la publicidad que había leído sobre él.
-Tengo cierta prevención ante la publicidad. Considero que es una labor útil. Otra cosa es que haya que seguirla a pies juntillas. Los ciudadanos debemos leer, ver u oír esos ‘consejos publicitarios’ con inteligencia, rigor y cierta desconfianza.
-La propaganda dice que se trata del espectáculo más asombroso e innovador de la temporada. Destaca la fusión de la tradicional puesta en escena de un concierto de Rock con un montaje teatral. Y incluso, lo compara con los grandes escenarios de opera del mundo.
-Además, hace referencia a la participación de la prestigiosa compañía teatral Yllana como garantía de calidad. Insiste en que se trata de una autentica aventura con argumento dramático y con una emotiva historia entre un abuelo y un nieto.
-Este espectáculo lo promueve y lo protagoniza Strad, cuyo principal componente es Jorge Guillén, conocido como el violinista rebelde. Por esta razón, en la información previa también se insiste en que es uno de los miembros destacados de la compañía del gran artista internacional Ara Malikian.
-En el currículum de Strad, se puede constatar que, además de su amplia, exitosa y desbordante práctica, tiene todos los estudios teóricos sobre el violín. Incluso titulaciones, masters, cursos de postgrado. También ha ganado concursos nacionales e internacionales. Y ha dado, con reconocido éxito, conciertos en más de treinta países.
-El numeroso público asistente, esta tarde, a su espectáculo en el teatro Campos ha ratificado todas esas cualidades. Y también la calidad de todos los integrantes del grupo. Ha aplaudido con entusiasmo al término de todas las piezas. El reconocimiento final se puede calificar de caluroso y prolongado.
-De todos modos, aun reconociendo esos muy notables méritos, en la valoración sobre la publicidad realizada, puede decirse que el espectáculo es mejorable en espectacularidad, que la narración de la historia entre abuelo y nieto puede graduarse con más fuerza y emotividad. Respecto al protagonista, es justo reconocer su calidad, su complicidad con el público y también su atrevimiento renovador. Pero su alabada rebeldía formal todavía puede ser mayor.
David Barbero
-Éste es el doble título del espectáculo que he visto esta tarde-noche en el teatro Barakaldo. Antes de ponerlo también como título del comentario, he estado tentado de cambiar la palabra ‘historia’ por reconstrucción. Pero no lo he hecho por respeto a lo creo que es la intención de la autora y sus compañeros.
-Desde el mismo momento de llegar al Teatro Barakaldo, se notaba esta tarde un ambiente distinto al habitual. El público asistente. La manera de saludarse. Más efusiva. Más ruidosa. También el aspecto del escenario y de los intérpretes, que andaban abiertamente por él a telón corrido. Se parecía más a las connotaciones de la obra. A algo cercano a aquellos conciertos de hace ya unos años.
-Desde el principio, se deja claro que el objetivo es exponer y analizar las características, las causas, el desarrollo, las muchas concomitancias y el final de ese fenómeno bautizado ya entonces como el rock radical vasco. También como un fenómeno contracultural que ‘las fuerzas institucionales’ eliminaron dejando huérfana a una generación que todavía ‘busca su lugar’.
-Su desarrollo ha significado un acierto, al ir contando a la vez, las connotaciones referidas a ese fenómeno musical, cultural y social, junto a los detalles personales de las vidas de quienes nos lo estaban contando y también a los acontecimientos políticos y sociales de esos años. Además, de una manera ágil, dinámica, atractiva, cómplice y con muchos elementos de humor o de ironía.
-Otro acierto, a mi juicio lógicamente, es el simbolismo y la comparación con el western americano. Esa comparación permite y favorece la utilización de una estética narrativa curiosa y eficaz. La utilización de los muñecos y las proyecciones audiovisuales.
-Las abundantes referencias al western sirven para simbolizar el movimiento contracultural del Rock Radical vasco como aquella colonización universal. Con la correspondiente semejanza de ruptura generacional y de levantamiento juvenil.
-El recorrido por los acontecimientos más destacados de ese fenómeno, unidos a las anécdotas personales y a las referencias del momento, es realmente completo y significativo. Es posible que, en algún momento, llegue a una excesiva minuciosidad que impida mantener el vertiginoso ritmo que preside, en general, el espectáculo.
-Pero el trabajo realizado, con las connotaciones y las variantes tan polifacéticas, resulta memorable. Es muy meritorio el trabajo realizado por todo el equipo. Por supuesto, el de Olatz Gorrotxategi, que además de la autoría y la dirección, toma parte en la interpretación. En esa labor, está acompañada, también con mucha espontaneidad, por Aritza Rodríguez y Marta Álvarez del Valle. Los audiovisuales de Indi Costa tienen acertada incidencia. Lo mismo que el movimiento escénico de Maitane Zalduegi, y el espacio sonoro de Joseba Lenoir. Sin olvidar el vestuario de Lorena Montenegro.
-Encomiable labor de conjunto en un espectáculo innovador, diferente, ágil y valiente.
David Barbero
-Voy a comenzar con dos afirmaciones contundentes.
-La primera la he adelantado en el titulo del comentario. La obra de teatro que he visto esta tarde en el teatro Campos Elíseos de Bilbao me ha descolocado. Sorprendido. No ha ido por el camino, quizá tópico, que yo suponía.
-En segundo lugar, yo valoro mucho, en el teatro, que algo me descoloque. Me lleve por otro camino. Me sorprenda. Me contradiga.
-La pieza, que lleva aquí el título de ‘El abrazo’, pone el énfasis en el encuentro casual de dos personas ya mayores, Rosa y Juan. Fueron pareja sentimental en sus tiempos jóvenes. Eran felices entonces. Y también sufrieron algunas desilusiones, como la de no tener hijos, que era uno de sus fuertes anhelos. Tras separarse, cada uno ha seguido la vida por caminos diferentes hasta este nuevo encuentro.
-Tal reconciliación, o abrazo, les permite recuperar recuerdos, anécdotas, viejos sueños y anhelos incumplidos. Incluida la añoranza de aquel deseo de paternidad que tuvieron en su primera relación.
-Son dos personajes entrañables que da ocasión de lucirse a dos grandes actores como son María Galiana y Juan Meseguer. Sus dilatadas trayectorias acreditan su calidad interpretativa. Y les permite, en esta ocasión, realizar hasta una exhibición en dos papales con muchas posibilidades emotivas y gestuales.
-Lo que me ha descolocado y sorprendido ha sido la materialización de esa añoranza de paternidad revivida. Llevada a una encarnación simbólica de un posible, o imposible, hijo (ir)real.
-Este enfoque creo que provoca, además de cierta intriga, un replanteamiento de los anhelos perdidos, u olvidados. También las dudas, los egoísmos, las ilusiones, la posibilidad de rejuvenecer.
-En el aspecto estrictamente teatral posibilita jugar con la realidad y lo que podría haber sido. Los deseos frustrados. La materialización del subconsciente. Los miedos no superados.
-Esa misma intención preside la dirección escénica que ha realizado Magui Mira. Está orientada a poner de manifiesto esas cualidades y esa atmósfera inquietante, también ambigua, que preside toda la función. A mí juicio, habría que destacar la influencia de la iluminación. Las paredes traslúcidas. La sencillez de los elementos del decorado.
-En algún momento, una vez descolocado, he tenido la sensación de que todo se quedaba un poco corto. Posiblemente impreciso. O no definido. Quizá era mi deseo de volver a situarme.
-Hay un tercer elemento personal en la historia. Se personifica en un joven de color, llamado Erling, interpretado por Jimmy Roca. Se presenta de modo misterioso y sorprendente, asegurando que es su hijo e introduciendo tintes de misterio y enigma.
-Es ésta una pieza escrita, hace ya unas décadas, por la autora sueca Christina Herrstrom para la radio. Su título original era ‘Me llamo Erling’. Eso indica que el enfoque original ponía el énfasis en este aspecto más misterioso e incluso surrealista.
-Pero dejémoslo, en esta ocasión, donde lo han colocado. Y rindamos el reconocimiento a dos entrañables actores como son María Galiana y Juan Meseguer. Añadiría el adjetivo de valientes por atreverse a esta aventura poco convencional.
-Por mi parte, agradecer haber sido descolocado.
David Barbero
-Esta tarde he acudido, con numerosas curiosidades, al Teatro Arriaga para ver el recién estrenado espectáculo ‘Ama’ de la compañía Marie de Jongh. Iba convencido de que debería prestar atención para percibir todos los significados y todas las novedades. Explicaré este convencimiento.
-Es sabido que esta compañía trabaja sin texto, que utiliza máscaras, que basa todo en la expresividad, que trata temas cercanos, que basa sus historias en la emoción. Es decir, es una compañía con características muy propias. Pero en cada una de sus producciones, se plantea nuevos retos, experimentaciones diferentes y objetivos innovadores. Así que es preciso acudir con los sentidos, todos, bien abiertos.
-El listón de sus anteriores producciones, – ‘Amour’, ‘Estrella’ y Ikimilikiliklik’ son las últimas – estaba muy alto. Pero ‘Ama’, su actual espectáculo, me ha parecido de una exigencia todavía mayor. Hay, creo, más retos, más novedades y más significados.
-Después de ver, atender cuidadosamente y disfrutar de la pieza, a mi juicio, la principal innovación está en haber adoptado la llamada máscara cero. La que no tiene ningún rasgo humano. Ni nariz, ni boca, ni ojos, ni orejas. Todo plano. Eso añade inexpresividad. Exige un mayor esfuerzo en gestos, actitudes y movimientos. Resta, supongo que intencionadamente, individualidad al intérprete y al personaje. Pero, a cambio, le dota de mayor universalidad. Extiende la representación. La universaliza. Aumenta la capacidad de implicación y de auto identificación.
-Otra novedad ha sido la de dedicar este espectáculo no a ‘todos los públicos’. Sino al público adulto ‘a partir de los 12 años’. He acudido con la curiosidad de analizar en qué se materializaba el cambio. Me ha parecido que esta pieza requiere, en el espectador, una mayor concentración. Una atención múltiple. A más elementos. A más aspectos argumentales. A mayor número de símbolos que, a veces, no son fáciles de captar a la primera.
-Incluso me ha parecido que toda la historia está premeditadamente envuelta en una visión bastante crítica de la sociedad actual. De la influencia de los demonios interiores y la complicada lucha que reclaman, con resultados ambivalentes. En eso, creo haber encontrado el motivo de estar dirigida al público ‘adulto’.
-Como anécdota significativa, diré que, a la salida del teatro, he encontrado más mini tertulias debatiendo significados y simbolismos.
-No es otra novedad. Se sigue poniendo el énfasis de la comunicación con el público en el plano emocional. Pero en esta ocasión, por lo menos a mí, me ha exigido un porcentaje mayor de pensamiento, discurso, análisis, comentario. Aceptando que la autoría y la dirección de Mikel Oregi – y de todos los miembros de Marie de Jongh – saben conducir la fuerza hacia las emociones y los sentimientos.
-En esta línea, no es menor la aportación conjunta que dan Elisa Sanz e Ikerne Giménez en la dirección artística, la escenografía, el vestuario, los colores, las similitudes y las diferencias, la atmósfera y el ambiente en general. Ya habían trabajado por separado en obras anteriores de esta compañía. En ésta, se nota que la suma es favorable.
-Tampoco es otra novedad. Adrián García de los Ojos ya había colaborado en las producciones anteriores. Pero la influencia de su música en el desarrollo de la acción, en su adecuación a las diferentes situaciones y en el apoyo a los personajes se percibe de modo eficaz.
-No se puede decir con absoluta exactitud que el elenco corresponda al de una compañía estable. Pero se acerca mucho. Ahí están Ana Martínez, Javier Renobales, Anduriña Zurutuza, Maitane Sarralde, Joseba Uribarri y Amets Ibarra. Hay un añadido novedoso. Jokin Oregi vuelve a subirse al escenario, después de bastantes años. Permitidme decir que me he fijado especialmente en él. Y que le he encontrado en muy buena forma.
-Iba a cerrar aquí el capítulo de las novedades. Pero no se puede olvidar el muy significativo ‘detalle’ de que el reconocido director escénico, Pablo Messiez, haya intervenido como ojo y acompañamiento externo.
-Puedo asegurar que a mí me ha llenado de satisfacción, esta tarde en el teatro Arriaga, descubrir todas estas innovaciones de ‘Ama’ de la compañía Marie de Jongh. Pero no me extrañaría que, si acudís, descubráis todavía más.
David Barbero
-Voy a reiterar una afirmación, que he repetido en numerosas ocasiones. Tengo en mucha estima y alta valoración el teatro de compromiso hacia los problemas de la sociedad. El arte en general de denuncia y preocupación por las situaciones de injusticia, de discriminación, falta de equidad, mentira u opresión.
-Incluso diría que este compromiso social debería ser una constante en las artes escénicas y en el resto de las manifestaciones culturales.
-Vienen a cuento estas afirmaciones como introducción a haber acudido, esta tarde, a la sede, en obras, de pabellón 6 para presenciar el estreno de la obra ‘Rey desnudo y chico muerto’, por su compañía joven.
-O bien pensado, estas reflexiones pueden ser una consecuencia de haber asistido a ese estreno. La pieza representada constituye una defensa de las libertades en todos los aspectos de vida, y una denuncia de los ataques homófobos, tan frecuentes todavía lamentablemente.
-Deseo citar a los responsables de este proyecto por reconocimiento. Es una propuesta, reitero, de la compañía joven de pabellón 6. El promotor, autor y director es Iñigo Cobo. El elenco está compuesto por Sara Berroeta, Jon Casamayor, Itxaso Gil, Josh Ortiz de Zárate y Arnatz Puertas.
-La responsable del vestuario es Betitxe Saitua. En la escenografía, han trabajado María Casanueva y Susana Díez. La iluminación ha sido responsabilidad de Quique Gayo y Aitor García. El espacio sonoro lo ha creado Xabier Barrutia.
-Todos ellos han demostrado, también en esta ocasión, la competencia, el desarrollo profesional y la madurez que van adquiriendo, en sus respectivos campos, a pesar de su juventud.
-En el campo estrictamente teatral, me ha interesado especialmente el tratamiento del tiempo dramático en sus muy diversos aspectos. La síntesis, en 58 segundos, de los hechos originales de la madrugada de un sábado del año 2016 en el parque bilbaíno de Doña Casilda. Su expansión y su encogimiento. Para mostrar su elasticidad, pero también su consistencia. Con el fin de mostrar su capacidad globalizadora.
-Asimismo su viaje en el tiempo. Quizá mejor, la reencarnación de esos ’58 segundos’ en otros momentos de la historia. Viaje también en el espacio. Transformaciones en diferentes personas. Saltando hasta un emperador adolescente en el antiguo imperio romano. O a los tiempos de la Prusia de Federico segundo. O el aterrizaje en Japón justo tres décadas antes de que los hechos tuvieran lugar en el popular parque bilbaíno.
-A mi juicio, una demostración de las intenciones escénicas y artísticas con que se puede mostrar el compromiso para denunciar lacras que todavía existen en nuestra sociedad.
-Y una muestra del trabajo y esfuerzo de unos jóvenes teatreros en su camino por progresar y madurar en su camino hacia la profesionalización.
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